martes, 19 de febrero de 2019

C.R.E.S.P.A

Cada que se encienden los destellos en nuestros cielos, cada que los planetas toman la osadía de desalinearse para causar en vuestras divergencias una pura unificación de significados, cada que la tierra se detiene de girar en su eje porque me despierto y te tengo al frente mirándome firmemente mientras abro los ojos, mientras estreno un nuevo día del que vos te hacés parte desde el minuto uno.

Rebobinar cada segundo en un tempo reducido y mirar todas las palabras que se han escrito en este pedazo de tela desde que te vi aterrizar en el anden del tren, llena de curiosidad, con ojos valientes y con aquella ligera ausencia de expectativas, cual ralladura de limón fue el algoritmo para que nuestras tan distintas locuras hicieran click de inmediato.

Es increíble, rico, dulce, casi insaboreable,  ligeramente palpable, altamente descriprible y contradictoriamente adjetival. No hay sintagma nominal, no hay concatenación, no hay verborrea, no hay antítesis...hay solo un claro síntoma de la ausente presencia de recursos literarios. Es tú y eres tú en pleno, no hay escrituras, no hay evidencias...

Son tantas cosas de vos que noto, la verdad es que te hacés notar... no deberías preocuparte por pasar desapercibida porque ¿sabés? No lo podrías lograr. Eres totalmente perceptible, el último nivel, la gama más codiciada, los 100 puntos en los dardos... todo tan maravilloso y a su vez tan difícil de alcanzar... ¡Vaya!... Dios ha sido bueno conmigo.

Para qué preguntarnos y pasar la vida buscándole la quinta pata al gato, lo que queremos y no necesitamos, lo que necesitamos y no tenemos... Para qué desenfocar nuestra terquedad para aquello que no sirve, nacimos necios y moriremos necios, inconformes y ambiciosos mientras por nuestras venas corra jugo de fuego... te invito a ser una necia conmigo.

Ayer hubiese podido asegurar con  tanta arrogancia lo que para mi vida hubiese anhelado, relatando por parágrafos un itinerario inútil a un sueño inútil de objetivos útiles pero vacíos de amor, vacíos de una magia como la de vos; hoy aprendí a encontrarle trascendencia a esta vida, aprendí a ver más allá del vidrial y no más allá de la montaña, a fluir, a esperar,  a ser paciente y eso me ha traído tener este sueño que es tú y eres tú en pleno, no hay escrituras, no hay evidencias, no hay más puntos de autodiscusiones, ni reproches, ni latigazos, ya esa guerra había acabado sin soldados caídos, y para aquellos que pudiesen acudir a la osadía de la incredulidad, ya os podéis quedar apasivos, ya mi evidencia había sido comprobada... vos te habías ya convertido en mi más clara evidencia.

Eudes Jiménez.