domingo, 16 de octubre de 2016

Cinco minutos

¿Y a quién podría importarle la noción del tiempo cuando hay tanta magia de por medio? tanta magia, esa que no ha podido relatar ninguna fábula, esa que solo ella me hace hacer sin ningún tipo de explicación clara y conciza.

Esta es mi realidad, es una realidad extraña, una que yo sé que no has podido determinar aunque te insista en papiro, en papel, con escrituras en piedra, con la misma sangre puedo escribirte y plasmarte mi lealtad extraña a tu amor extraño, que yo sé que lo es, pero realmente así es, es un sentimiento demente pero noble, cuando empecé a tenerlo claro fue cuando acepté no rendirme nunca por más que doliese esa sonrisa valiente de  intentar convencerte de mi felicidad por verte feliz.

No puedo aguantar a veces las ganas de mirarte y hacer de tu rostro una historia para repetirla en mi mente todo el día, hasta renovar los versos con nuevas expresiones de tu boca sonriendo y de tus ojitos intentando evadir lo que los mios intentan decir sin palabras. 

Por cuál ventana me habrían observado pegado a tu foto, dibujándome las mejores sonrisas con solo verte en mi imaginación sabiendo que tu corazón está libre, en la espera del no se qué, confuso y quizá aún herido; por esa misma ventana donde mi corazón aún sigue desesperado por ese momento de tenerte desvaneciente ante estos  sentimientos.

A veces ni yo mismo me creo tanta pureza, pienso que eres sensacional porque no has necesitado acudir a un filtro para sacar lo mejor de mí en una sola porción, aquí me has tenido y me tendrás, durante minutos, durante horas, durante todo lo que el tiempo me permita realizar en su aposento con todo el abuso del mundo si es necesario, puesto que he conseguido tantas soluciones que hasta el tiempo al tiempo he conseguido pagarle.

Al ritmo de mis canciones, de esas que sé que escuchas, que te he cantado, que suenan en tu cabeza e inconsciente piensas en mi, recordándome, aprovechando para dar un giro a todo y pedirte compasión por si te he causado en tus pensares una laguna confusa, nunca ha sido mi intención, mi intención siempre ha sido amarte, desde el minuto que estrechaste mi mano hasta que que me la soltaste fenómeno de la intimidación, desde el segundo de lo pasado hasta el presente más eterno de no saber si te tengo, hasta aquél futuro donde no sé si estarás, pero que mi corazón sé que no podrá juzgar si estarás o no, él siempre te amará sin importar un análisis meteorológico inexacto. 

Durante ese minuto tres, cuando pienso que te conozco, cuando sé y puedo asegurar que te conozco, que me las sé todas, que mi arrogancia y mi seguridad puede más que todo, está alerta, ahí es donde estaré mas confuso, más loco por ti, más desquiciado por amor y aún más dispuesto a cualquier reto que te tenga a ti en la meta, es así pues, siempre serás mi meta, mi recorrido y hasta mi podio en primer lugar.

Olvidate del pasado, de aquél que no fuiste parte, donde irrespetaron tus querencias, donde tu voz fue muda, donde tu piel fue resistente...Hoy eres protagonista aquí en esto que no es una novela, pero que te invita a una realidad real, bonita y transparente, donde hay voces que escuchan y oidos que te hablan sobre lo que no importa porque no importa nada, solo tú, aquí eres tú quien decide, quien marca el inicio de ese período de tiempo inexistente, ese que no quisiera contar, solo vivir, esos cinco minutos donde me haces protagonista, esos cinco minutos eternos que quiero para tí, para que tu precupación sea la sencillez de un nada, esos cinco minutos continuos que te perseguiran a donde sea, ahí estaré, donde jamás importará un intérvalo de tiempo, donde jamás te faltaré ni tampoco mi amor.