¿Y quién habría podido persuadirme y hacerme pensar que lo de la gloria aparece cuando dejas de buscar? El grado pesimista de las cosas habrían dado un giro y se ausentarían por completo solo para dejarme admirar lo que ahora resulta ser una realidad llena de tantos pasillos que jamás pensé visitar.
Entonces, estaríamos buscando en vano la contraparte de un libro que quizá se extravió entre tantos quehaceres y avaras acciones. Casi puedo recordar el día que renuncié a esa cómoda búsqueda de la plenitud solo por un estándar más bajo y una rendición de lo que quizá, como ser humano, la vida quería hacerme merecer.
Un día despiertas y piensas el grado de imposibilidad de tantas cosas, la búsqueda de lo prohibido y hasta lo de experimentar el otro lado de esa delgada línea que tiene a las tentaciones reposando en el sitio contrario. Pasa por la mente la oportunidad de abandonar todo como si fuese soluble y simplemente dejar que los minutos y las horas pasen solo para cumplir lo natural de un estándar de tiempo que no resume más que el dicho de que este extraño fenómeno es algo que no podemos detener y que aunque mucho quisiéramos que el tempo cambiase, solo somos responsables de lo que hacemos dentro de él para un destino diferente.
He aquí cuando me consigo lo que la gente llama supersticiosamente -Los milagros de la vida- como si ella misma con total autoridad, pudiese tornar lo que no somos capaces de ver como oportunidades y lecciones. Prefiero ser un poco más frontal al respecto y calificar a esos milagros como las cosas que siendo humanos, en todo sentido de la palabra, somos capaces de ver y aprovechar cuando realmente dejamos el egoismo a un lado y nos colocamos en la disposición de aprender y valorar nuestros errores, sin reprocharnos por decisiones que quizá en su momento no nos llevaron a un buen lugar.
Pienso que si la vida misma toma papel en esto, las teorías sociológicas, religiosas, karma familiar y este tipo de analogías que se resúmen en una sola cosa llamada -respuestas- lo hace porque realmente necesitamos usar esas experiencias para nuestro alimento, aunque estas mismas nos causen dolor y frío cuando más lejos tenemos un sweter, puesto que allí si se efectúa una teoría bien cierta bautizada como supervivencia.
Cuando la lluvia cae no siempre estamos listos con una sombrilla y unos zapatos antiresbalantes, a veces ni siquiera el verano está listo para la lluvia misma, pero esta de igual manera cae; algunos se empapan, otros reciben algunas gotas y quizá muchos no se enteran siquiera de si hubo alguna tormenta o nubes grises.
Hoy cuando dejé de buscar la gloria, la encontré en un pasillo oscuro que jamas atravesé por miedo; pensando que las vías que planeé con tanta euforia, me llevarían a donde mis ganas y mis impulsos querían ir a visitar. Es cierto que a veces los momentos se atraviesan entre altercados y dimensiones de tiempo poco convenientes, pero la verdad es que es nuestra paciencia y sabiduría la que está en medio de todo eso teniendo el control de los sujetos más importantes de nuestras vidas, nosotros mismos.
Hoy mismo tienes la oportunidad de reprocharte por un millón de cosas que entrarían en la extensa lista que armamos cuando buscamos razones para no seguir o recortar esfuerzo. Pero tenemos el privilegio también de aglomerarlas y demostrarnos que no pueden ser ni un poquito superiores. Existe el gran chance de recordar el porqué de cuando empezamos, organizarnos y ser felices porque nos da la gana.
¡El amor real basta si solo quieres dar amor!