Adiós mi primavera. Que me acompañaste y secaste mis más escandalosos berrinches con tu sereno de olor a mastranto. Donde en tí dejé esta libreta de bocetos incompletos, una pluma de escritor y cientos de historias sin contar. Lo siento mi primavera, no es la nostalgia que me amenaza, es solo mi perdón por no considerarte y darte el tiempo que más que tú, pudiste dedicarme.
Cuántos destellos de luz y cuantas lunas habrán en tu ausencia; cuántas canciones dedicadas al amor y cuántas en tu honor se dedicarán hasta en el más terrible invierno. No te preocupes, cuando las flores empiecen a caer te recordaré, dulce como el papelón, paciente y serena como una yegua fiel a su criador.
Caen y caen las escrituras de mi establo con el sonar de tus pasos. El ganado se arrecia y la noche apaga esta jornada tan agotante. Bajo las estrellas saco mi cuatro y me pongo a cantar sentao' en el chinchorro, elevo mis tonadas y te canto mi fiel acompañante, para despedirte, pero solo por un tiempo, yo sé que volverás en cualquier momentico; no te tardes, que aquí estará tu fiel amigo anhelante y despiertico para recibirte.
Ahí está el guarapo que te preparé para el camino, para que cada vez que te tomes un trago, me recuerdes y te rías con esos cuentos que conmigo compartiste. Cuidado con el camino, a veces nos toca regresar antes de tiempo, pero no te apures, con cualquier contratiempo que pueda existir, yo estoy seguro que tú me llegarás a donde esté.
Cuando vengan esas tonadas viejas a la inspiración, pensaré en todas esas letras que me aconsejaste que escribiera. Con el amor que me recordaste, seguiré este camino que me trae tu visita cada nuevo año, con gusto te recibiré y te escribiré una carta para que leas cada día de tu viaje y que al marcharte una vez más, puedas leer por allá en la sequía más tórrida "Adios mi Primavera"
Cuántos destellos de luz y cuantas lunas habrán en tu ausencia; cuántas canciones dedicadas al amor y cuántas en tu honor se dedicarán hasta en el más terrible invierno. No te preocupes, cuando las flores empiecen a caer te recordaré, dulce como el papelón, paciente y serena como una yegua fiel a su criador.
Caen y caen las escrituras de mi establo con el sonar de tus pasos. El ganado se arrecia y la noche apaga esta jornada tan agotante. Bajo las estrellas saco mi cuatro y me pongo a cantar sentao' en el chinchorro, elevo mis tonadas y te canto mi fiel acompañante, para despedirte, pero solo por un tiempo, yo sé que volverás en cualquier momentico; no te tardes, que aquí estará tu fiel amigo anhelante y despiertico para recibirte.
Ahí está el guarapo que te preparé para el camino, para que cada vez que te tomes un trago, me recuerdes y te rías con esos cuentos que conmigo compartiste. Cuidado con el camino, a veces nos toca regresar antes de tiempo, pero no te apures, con cualquier contratiempo que pueda existir, yo estoy seguro que tú me llegarás a donde esté.
Cuando vengan esas tonadas viejas a la inspiración, pensaré en todas esas letras que me aconsejaste que escribiera. Con el amor que me recordaste, seguiré este camino que me trae tu visita cada nuevo año, con gusto te recibiré y te escribiré una carta para que leas cada día de tu viaje y que al marcharte una vez más, puedas leer por allá en la sequía más tórrida "Adios mi Primavera"