martes, 28 de julio de 2015

Adiós mi Primavera

Adiós mi primavera. Que me acompañaste y secaste mis más escandalosos berrinches con tu sereno de olor a mastranto. Donde en tí dejé esta libreta de bocetos incompletos, una pluma de escritor y cientos de historias sin contar. Lo siento mi primavera, no es la nostalgia que me amenaza, es solo mi perdón por no considerarte y darte el tiempo que más que tú, pudiste dedicarme.

Cuántos destellos de luz y cuantas lunas  habrán en tu ausencia; cuántas canciones dedicadas al amor y cuántas  en tu honor se dedicarán hasta en el más terrible invierno. No te preocupes, cuando las flores empiecen a caer te recordaré, dulce como el papelón, paciente y serena como una yegua fiel a su criador.

Caen y caen las escrituras de mi establo con el sonar de tus pasos. El ganado se arrecia y la noche apaga esta jornada tan agotante. Bajo las estrellas saco mi cuatro y me pongo a cantar sentao' en el chinchorro, elevo mis tonadas y te canto mi fiel acompañante, para despedirte, pero solo por un tiempo, yo sé que volverás en cualquier momentico; no te tardes, que aquí estará tu fiel amigo anhelante y despiertico para recibirte.

Ahí está el guarapo que te preparé para el camino, para que cada vez que te tomes un trago, me recuerdes y te rías con esos cuentos que conmigo compartiste. Cuidado con el camino, a veces nos toca regresar antes de tiempo, pero no te apures, con cualquier contratiempo que pueda existir, yo estoy seguro que tú me llegarás a donde esté.

Cuando vengan esas tonadas viejas a la inspiración, pensaré en todas esas letras que me aconsejaste que escribiera. Con el amor que me recordaste, seguiré este camino que me trae tu visita cada nuevo año, con gusto te recibiré y te escribiré una carta para que leas cada día de tu viaje y que al marcharte una vez más, puedas leer por allá en la sequía más tórrida "Adios mi Primavera"

sábado, 11 de julio de 2015

Afinando

Se deslizan suavemente mis dedos algo arrugados por esos trastes viejos. Una pentatónica de -Do menor- me brinda oportunamente su compañía. Se componen tonadas grises cuando el silencio arremete contra el sonido presente. Solo las melodías tristes pueden acompañar esta sed de amor que tengo hacia tus ojos inocentes, profundos, sustanciales y misteriosos.

No me culpes por enamorarme de ti, no tuve la culpa, solo pasó. Es extrañamente adictivo el sentimiento que tengo hacia tu voz y tus melodiosos momentos sin habla. Son un par de secretos los que guardas, o quizá miles...no me interesan; al igual que tampoco me importa tu pasado o las cosas que puedan estar en complot para acabar con nosotros. En este mundo solo existes para mí, ahora, y hoy. 

Se va un Marine a la guerra persiguiendo una pasión, la pasión de ser el héroe de su nación; se va el músico de gira por las ciudades más despobladas de paciencia y color a buscar reconocimiento de un público que en cualquier momento ya no estará; pasan cientos y cientos de mojados por el Rio Bravo buscando una opción más, incluso esa que como consecuencia, trae como esperada sorpresa el no volver. 

Qué tedioso buscar a quien nos entienda, empiezo a creer que no existe nadie quien lo haga. La última persona que se parecía mucho a mí, terminé ignorándola cuando me acordé que no sé cocinar. Mejor buscar esa intriga y esa constante incertidumbre, ese reto cuesta arriba que te pone a dudar y a pisar la línea de tus límites, a observar positivamente desconfiado en el amor de una manera que jamás lo habías visto. 

¿Será que somos juzgados como pendejos e inocentes en el otro mundo por aventuras tan trilladas y confusas como esta?, como suicidas corremos a nuestro campo de concentración, creyendo en la fidelidad de nuestras sensaciones y conciencia, morimos y revivimos unas mil quinientas veces, y sin pensarlo, volvemos a correr en mismo sentido.

¿Será que es la sensación más extrema del mundo?, algunos sujetos dicen que el Wingsuit es la actividad con la que un hombre puede generar más adrenalina que nada, como cuando cierras los ojos e inmediatamente los abres y miras el rostro que estuvo allí pegado a ti los últimos millones de micro-segundos, cierras los ojos miles de veces y aún siguen estando presentes. 

¿Será que me enamoré de ti?, con mucho escalofrío en mis brazos y con mi mente sin eco, como una habitación ocupada. Solo con un rasgo serio y ganas de deslizarme por esta nube en la que nunca dejo de soñarte y mirarte en cada cosa que hago.

Soy solo un despertar de este episodio, no te asustes que el daño no está en el Menú de hoy. La impaciencia y los breves silencios se harán amigos de nuestras palabras, esas que no decimos pero sentimos. Párate a mi lado y mira hacia adelante, tenemos una selva entera, un mundo totalmente nuevo y moldeable a nuestro favor. No le tengas miedo a los prejuicios, a veces son agradables, nos hacen mantener algunos metros, pero sobre todo, no le tengas miedo a caminar de mi lado; mis manos, aunque estén ásperas, no te soltarán ni un minuto. 

Mírate y no dudes de tu hermosura, que yo jamás lo hago. No te preguntes ni una vez el porqué de tanto ni del tiempo, solo vívelo y escucha a los cardenales cantar. Cuando la lluvia pase a visitar, correremos a refugiarnos bajo tu árbol favorito. Con tu peso vas dejando esta huella en mi diario espiritual y de vida, tomando un riesgo más, avanzando hacia un manantial escondido o un pantano muy camuflado. Cualquiera que sea nuestro destino, siempre existirá un  brillo saliente a la misma hora. Hoy la luna se despide y le da la bienvenida al sol por ser tú mi nuevo amanecer.

Una pentatónica en -Do menor- acompaña de fondo en volúmen diez, esta historia tan grata y tangible, de primeras veces y de debut. Un hombre fornido, desordenado y esclavo de las letras, le escribe a su musa sobre la guerra universal más profunda y complicada, esta guerra sin fin, esta guerra que huele a victoria, esta guerra sin ganador y sin escenario pestilente. Una pentatónica en -Do menor- mis dedos deslizándose lentamente por los viejos trastes y cantando con paciencia todo el cariño que te tengo, mi adorable princesa.