¿Qué se ocultan bajo los deseos?, bajo lo que nos mueve los dedos con tanta facilidad sobre esa piel tan contraída. Es como si supiese con total exactitud lo que estoy haciendo, como si hubiese hecho un plan entero de todo, pero no, son movimientos trillados que salen de algún lugar totalmente desconocido a mi consciente.
Quisiera saber qué es lo que escondes bajo ese edredón que proteges con tanta vanguardia, y por supuesto, qué es lo que posee para que con múltiple misterio, llame a gritos a esta impulsividad. Te veo y eres esa realidad tangible que por tanto mis sueños han alimentado a mis deseos inmediatos, logrando que deje de emitir palabras con mi boca y lo haga con mis manos.
Una tonada dulce de Reggae, solo una luz natural oportuna y un suave olor a incienzo de miel, se deslizan junto a esa gota de sudor que baja lentamente desde tu espalda al medio de tus nalgas. El silencio se hace parte de tu timidez y desaparece cuando tus ojos logran elevar un grito con vibrato, no te preocupes, las ventanas no permitirán que alguien escuche.
Hoy te veo como tantas veces te he puesto en escena en mi mente, tus mejillas coloradas y tus labios en su rojo natural. Las caricias en este momento son un tabú, solo las guardé para ti, para mí y para la historia de esta superficie que nos sostiene, que sea ella la que guarde esta película.
No nos hace falta nada, todo lo que se me pudo haber quedado, lo trajiste tú sin saberlo. No te pierdas, solo sigue el camino de pétalos blancos que te dibujé en el suelo. Detente y cierra los ojos, huele, hazte parte de tus sentidos, explora hasta el mas mínimo centímetro de tu cuerpo, familiarízate con cada sendero de él, porque en unos minutos sentirás donde jamás pensaste que podrías sentir.
Aunque no lo creas, yo sé que soy eso que te ha puesto a pensar, el que prolonga tus baños, te hace llegar tarde a las reuniones y te invita a hacerte en el cabello una cola. Soy el que te ha dicho que más allá de esa puerta, hay como un millón de cordilleras esperando ser bautizadas por nosotros. Esta noche solo nos acompañan par de estrellas, más que suficientes, una por cada uno, mira el cielo y obsérvalas bien, porque las pocas veces que abras los ojos será para ver los míos vigilándote.
Sonríe sin miedo, quiero verte sonreír, para qué regalarle al mundo sonrisas si puedes torcer tu espalda y sonreírte múltiples veces como con nadie lo has hecho, esa risa que no te provoca lo chistoso, esa risa prolongada y espontánea, esa risa que cierra tus ojos y te hace sujetar tu almohada con fuerza.
Prepárate, hoy te vas conmigo en un viaje, te puedo ofrecer un tiempo, pero durará solo lo que quieras. Será una fija inmovilidad movible veloz y escabrosa, prepárate para ser explorada como un mundo totalmente virgen y desconocido. Hoy eres mi océano, mi destino designado y el Hada Madrina de mi tres deseos impúdicos. Hoy eres lo que quieras ser, pero enteramente para mis peticiones y tus fantasías más inmorales e indecentes. Hoy más que mi deseo cumplido, eres ese deseo más procaz y anhelante por complacer.