martes, 17 de marzo de 2015

¡Son seis letricas na' ma!

Si, es verdad que suelo ser algo terco cuando se trata de gustos. Cuando me preguntan, siempre digo que para llenarme en un -cien-, tiene que existir un híbrido entre la sencillez y la complejidad; luego progresar a crear un término que lo describa y así por fin poder responder. Me dicen "Hermano tú eres un peo, te gustan las mujeres que pasan desapercibidas, pero al conocerlas o detallarlas, son unos mujerones" quizás sea así, no lo sé, creo que con cualquiera que se atreva a tomar un café y a hablar de un millón de cosas sin terminar conmigo, es una mujer a quién mis ojos se le pueden encimar.

Hoy, luego de tanto, no tomo el detallar como prioridad y me voy más a lo humano, más  a lo sentimental y esas cosas que uno solo ve en películas y vaina. Por encima del -rabito- del ojo me encandilé fuertemente con una sonrisa, una sonrisa que venía acompañada de una piel un poco tostada y e inocente a las marcas de raspón. Mi cabeza por un minuto pensó que podía dar la vuelta entera mirando a semejante paisaje, hasta que el cuello le avisó que eso no se podía hacer. He aquí cuando me he simpatizado con la simpatía misma de unas pestañas gruesas y  largotas y una risa chillona de niñita.

Ahora que empiezo a recordar me digo: ¡Muchacho! ¿Hace cuánto que no sentías esta vaina? estabas tú carajito...aaaay bien bonito...tú y que según que la imponencia que tal, de tan rudo que te la das y andas botando todas las reservas de saliva que tienes, esa seguro ni te para bola, a parte ni la conoces; bueno chico pero no te voy a negar que está bien linda, en medio de todas, a la única que le eché un ojito fue a ella, además esa cicatriz le da un toque sexy. 

Rompí las barreras y empecé a hablarle, a saludarla, a tirarle de vez en cuando un piropito. Ella me respondía bien, pero yo más gallo que la palabra. Esa mujer me sonreía y las rodillas se me ponían más flojas que muela de vieja; la seguridad se me iba de repente, era una vaina loca pana, o sea, yo el carajo más extrovertido que conozco y temblando jajajajaja, que loco en serio. Lo bueno es que conseguí acercarme mucho y ella también se fue acercando a mí, todo fue tomando su rumbo.

O la invito a dar una vuelta o me quedo sin chance, me dije, pero no iba a pelar esa oportunidad. Para qué contar lo que sucedió alrededor de nosotros, si la verdad es que mi atención estaba puesta en esta mirada que solo me seducía y me mantenía en un rubor permanente. No sé cuantas veces nuestros ojos estuvieron viéndose y diciéndole a los de ella que me sentía en una nube de lo grande que fue el momento, un momento especial, uno de esos pocos momentos en la vida donde experimentas lo que es la cima en todos los sentidos. Un instante que se hizo fugaz al no querer despegar mis manos de esa cintura cuando la tenía al frente. 

No sé qué me pasó, ni sé realmente qué me pasa ahora. Fue una noche donde la juventud vino y se quedó un largo rato, una noche donde el silencio y los nervios hablaron más fuerte que la charla. Un sueño que fue tan real, que no me ha dejado dormir aún. Me pongo a ver la vaina y veo que no importa lo que uno busque, si encuentras algo que te encanta, te encanta de la manera que sea, sin prejuicios y sin guevonadas. Pienso pienso y la careta que asumí hace algunos meses, desapareció por un instante prolongado y se encaprichó ocasionando una sonrisa en mi cara, borrando un contexto donde el ser yo mismo estaba haciendo falta. Luego de haber entrado en un nuevo episodio del amor, me di cuenta que no es muy complicado la cosa, que solo hicieron falta seis letricas nada más para estar en la cúspide que anhelaba.

domingo, 1 de marzo de 2015

Tú en mi vesania, tú en mi realidad

Es increíble lo que podemos llegar a pensar. Increíble donde podemos llevar nuestra mente a navegar, a gozar de unos parajes tan superficiales y poco realistas. Es excitante cómo por un minuto somos nosotros mismos y nos creamos la película de realizar lo que venga en gana sin miedo y sin mirar atrás. Quisiera decir que eres parte de ese mundo, pero no.

Hablo de ti, me refiero directamente a la sensación de escalofrío que me provoca que estés entre mis brazos totalmente atrapada y sin salida. Hablo de ti como la flaca que veo y la mujer que eres en mis sueños y fantasías, en mis lejanías y en la sonrisa que me dibuja  tu saludo tan adorable y transparente. Incluso puedo meter las manos ciegamente en el fuego y decir que hasta tus defectos me los como con galleta degustándolos de una manera febril.

Eres así como el medicamento que tanto he buscado para acabar con el mundo de la razón y entrar en un auge de vesania. Me carcome del miedo como pasan los meses en total silencio y al asome de tu más pequeño estímulo, mi corazón galopante se satura de entelequia y, por millones de micro-segundos, encuentra asilo en su más grande plenitud.

Se me ha hecho tan difícil describir el sentimiento de extrañar, sobre todo cuando es a tan grande escala y cuando no sabes qué es lo que realmente extrañas; si el dulce aroma que tus mejillas tenían, el dueto de tus cejas con tus ojos vivarachos y desafiantes, o simplemente tus labios serios buscando sonreír sin que me diese cuenta. Yo creo que más allá de todo eso, basta con decir que fuiste solo tú en ese momento. Esa belleza, ese encanto...sin duda es eso lo que me hace entrar en esta diatriba.

Me has hecho entrar por enésima vez en un dilema, en el mismo dilema. Que simplemente no sé cómo lo haces. Puedo describir un mundo tan perfecto cuando te imagino, cuando estás en él presente, me enamoro tanto de dicho mundo que por un momento pierdo la noción de lo veraz y me enfrasco en una quimera que me refunfuñan mis deseos. 

Debato dentro de mi raciocinio y mi alienación. Saboreo una amargura áspera, una amargura que rompe mis papilas cuando me doy cuenta que me siento en el cielo cuando nos imagino en esa galaxia que tanto me tardé construyendo. Pero aún así, luego de tantos murmullos de mi ser y de tu boca, me doy cuenta que ese cielo es verídico porque a unos mil Kilómetros de mi hacienda impregnada de locura, te encuentras tú entera viviendo en mi realidad.