Recuerdo bien claro cuando mi mirada se cruzó con los tuya en ese rincón tan cargado de luces, pero tan oscuro al mismo tiempo. Tenía absolutamente todo de extrañar el estímulo que sentí tan escasamente usual en ese momento, pues particularmente cuando me gusta una chica es solo así y ya. Pero algo ocurrió con tus ojos azules, raramente solo quería indagar qué se traían y por qué me miraban tanto.
Admito que tus labios tan prominentes tuvieron un precio alto; un precio tan alto que se le acerca a observarlos, llenarme de ganas, observarlos, volverlos a saborear a la distancia y finalmente no besarles nunca. Suena patético, pero así es como ha pasado hasta el día de hoy.
El calendario hace un maratón y yo sigo con mis caprichos, de mirarte, de soñarte, de declararte mi amor miles de veces, sin cansancio. La vida hace de las suyas y admito que muchas veces es una hija de puta y nos separa, pero siempre conseguimos ese atajo para encontrarnos. Es tan claro el día cuando estás, que a penas me acuerdo de mi rostro sin reír.
Es interesante y loco como una persona puede conocer hasta el más oscuro de tus secretos a punto de desnudarte cuando te habla y al mismo tiempo hablarte y ni siquiera poder mirar sus ojos de los nervios conjunto de las mariposas en tu estómago haciendo un festín.
Has clavado tu estaca tan profundo, que puedes venir después de tanto a corromper mi vida y desahuciar mis planes. No importa donde yo vaya o donde vayas, tu olor dulcito sigue en mi memoria, es tanta tu dulzura que a veces cierro mis ojos y te juro que puedo saborear tu labial, luego me despierto y maldigo el momento por no estar contigo.
Créeme que no necesitas más allá de lo que tienes, tu piel blanca, tu carita de niña dormilona ausente de maquillaje y tu voz malcriada son aspectos que me gustan y te hacen diferente, sin embargo, lo que me encanta de ti es tu espíritu joven y sencillo, tu capacidad para seducirme con solo una frase y tus ganas de que me siga de ti enamorando.
No sé cuando voy a tener el privilegio de tenerte en mis brazos, viviré en la dulce espera de soñar, verte, imaginarte, oírte y sentir que me perteneces, mientras siga yo averiguando qué se trae tu mirada con la mía. Mi deseo se encierra en mi imaginación y yo sé que tu lo sabes...pero aunque lo niegues mi niña, sé que no quieres que se acabe.
Vive el amor y no lo dejes ir.
Vive el amor y no lo dejes ir.