lunes, 23 de noviembre de 2015

Condena Nro 153

Tras esta soledad tardía me vuelvo a encontrar con este compendio de sentimientos. Hace rato que no tocabas la puerta, me sorprende verte aquí intentando darme otra lección; aunque trates no podrás lograrlo, te encuentras con uno más grande a quien no podrás atacar dos veces de la misma forma,  te recomiendo que ingenies una nueva manera de acabar conmigo. Esta vez los roles cambiaron.

Aunque me niegues que has sido mi amigo, y aunque tus reproches ya no me hagan daño, sigues siendo un fiel acompañante, un cofre de donde sacar cosas y aprender en la vigencia de vivencias del pasado. Una pausa luego de una larga tonada, una situación embarazosa en plena calma y hasta un sorbo de agua salada en la laguna más distante. 

Hoy otra vez haces de las tuyas, a diferencia que no existe consecuencia. No hay crimen sin culpable, y quizá tú lo has sido múltiples veces siendo yo tu más seguida víctima. No te culpes ni me pidas perdón, yo siempre he permitido que me engañes y me hagas ir por donde me dices, siempre afirmando que todo estará bien; lo sé mi querido amigo, no lo haces con la peor de las intenciones, yo sé que también te han engañado. 

Entonces ¿Nos han engañado amigo mio? ¿o eres tú quien está detrás de todo este espectáculo donde casi caigo una vez más? me causaría un dolor indignante pensar que has atentado contra tu fiel seguidor. Yo sé que te destruiría saber que has perdido a otro de tu ejército con excusa de traición, pero soy más cobarde que cobarde si la cobardía misma trata de quedarse en esta guerra sin final. 

Eres un idiota y un ingrato, como te dicen muchos autores, dueles demasiado cabrón. Tus penurias te las recito con versos en el estrado de la culpabilidad. Definitivamente, así desfiles con el alma de tus víctimas sonrientes, no podrás escaparte de tus crímenes, no podrás evitar el calabozo que te espera en el fin de un horizonte en la punta de nuestro mundo. Allí donde a nadie podrás herir.

En tu larga historia también hay un torrente de lágrimas, prefiero defenderte y decir que por eso eres tan agrio. Tantos que te han usado en vano y tantos que no han sabido conocerte, tantos que te han culpado sin saber que no tienes culpa; como yo mismo, que te maldije quizás dos pares de veces sin haber ni siquiera tu apellido. Ahora que te conozco sé de donde vienes y por eso te compadezco, me caes bien, incluso podría decir que son más las simplonas flores florecidas que los jardines marchitos por falta de riego.

Después de leerte tus penas, te las perdono, como considerado y como vocero de todos los accionarios de tu filosofía tan extraña. Aquí estoy quizá un poco más fuerte, pero susceptible a tus recuerdos y engañadoras promesas. Aquí estoy y estaré para leerte tus penas, las veces que seas culpable y para condenar imparcialmente tus crímenes; estaré para ti, como tú has estado para mi, exhaustivamente, como en mis ciento cincuenta y tres condenas. 

domingo, 18 de octubre de 2015

El día que volé

Y justo cuando estaba en el aire, que estaba allí, sintiendo la velocidad de la brisa en mi cara a unos cuantos cientos de kilómetros por hora; cumpliendo el deseo de años de lanzarme desde los cielos, si justo ahí, cuando tiré de la palanquilla del paracaídas y no abrió. 

Podría decir que como cualquiera en tal situación, estuve internamente asustado; ver a mi vieja amiga -La muerte- tan cerca, a unos 300 pies de altura, estaba rudo...pero sin duda, aun me quedaban unos minutos para pensar en cosas que ciertamente no les había dado nunca importancia. 

Imaginar el segundo de mi muerte es algo que jamás había pasado por tantos pensamientos que en mis rutinas facturé o compré; en ninguno de los paquetes de viaje, ni en las acciones de mis múltiples empresas, ni en mi vacaciones en Kauai o en Los Himalaya, estaba incluido eso de planear mi último minuto de vida. Mi agenda siempre estuvo llena; en cuanto a mentiras siempre fui el mejor ejecutor, obvio, solo cuando me convenía quedar al dia con personas en las que pensé que podía confiar. 

Antes de seguir pensando en tantas cosas buenas que había logrado hacer en mis maravillosas y ocupadas jornadas, intenté tirar de la guaya de apertura, pero mi mochila seguía fallando...¡qué reproche! tan cara que me costó. Recordé un poco más desesperado, la vez que papá me llamó para invitarme a casa y pasar junto a ellos su cumpleaños, y por compromisos mayores, decidí no asistir. Ni siquiera la voz temblorosa de la vieja me hizo doblegar mi decisión, hasta mi pedazo de torta guardaron en la nevera, por si decidía llegar más tarde.

Ya cuando el viento secó las lágrimas que mis ojos derramaron por la presión de la altura, me acordé de una chica con la que salí hace algún tiempo; me gustaba mucho, no pasaron cinco minutos para tenerla en mis manos. Algo que se me da muy bien es el proceso de fliltreo y conquista. La llevé a cenar a la orilla de una playa exquisita, donde preparé el camino para bautizar su cuerpo en mis aguas. Ni sus dedos hediondos a ostras pudieron salvarse del tacto de mi boca. Lo curioso es que al igual que ella, hubo muchas en mi inventario; y ahora me miro aquí solo, cayendo sin nadie que sostenga mi mano. 

Recuerdo a mi hermana Eva decir cuando éramos niños, los quejidos sobre mis padres con ella; yo siempre fui el consentido, el justo, al final, el que pudo llegar a tener una gran fortuna e influencias que me traerían excelentes recompensas. Ahora viene a mí, el hecho  de que tengo seis años sin verla, un dia me reí cuando me dijo que quería ver la ciudad desde un paracaídas, y vea pues, las vueltas que da la vida. Mi risa fue mi castigo. 

Por más que siga tirando de las cuerdas, mi cuerpo yacía cada vez más abajo, y extrañamente me sentía mucho más liviano; como si un montón de cosas se hubiesen ido de mis entrañas; quizá era la adrenalina o quizá mis culpas, las que nunca había dicho a nadie, conspiran hoy para hundirme. Creo que al final, es todo lo que merezco. 

Cuando pasé el límite de los segundos que para mi fueron una vida ante mis ojos, me hice una bola de cañón, respiré hondo y alli me encontraba listo para morir enterrado en ese desierto donde pensaba aterrizar cinco minutos antes. Pedí la última bendición a mi mamá a la distancia, la última desde los catorce años donde había dejado de pedírsela, y con un llanto inexistente, me despedí del mundo y él como respuesta me abrió el paracaídas de emergencia. 

sábado, 10 de octubre de 2015

Isabel en cuatro estaciones

Un profundo olor a pino; la sensación de alcohol en mi mente como uva playera en el ambiente; un sorbo de vino en las papilas ocultando una historia que pudo ser verdad...una borrachera inimaginable en honor al despecho de mis días pasados, gloriosos, pero ya inexistentes.

Con tus cuadernos de colores bajo el brazo. Tu paso algo rápido, leves ojeras y tu rostro emulando inocencia y belleza; tus atributos y todo lo observable para el deguste de mis ojos confusamente enamorados, además de tus palabras cortas y profundamente cargadas de inquietud, misteriosa candidez y hasta algo de inseguridad. 

Mirarte es fabricar un ángulo concavo en mi boca, es abrazarte, sentirte mia de manera graciosamente ilusa y por un momento pensar que puede ser verdad. No importa si la calidad de las hojas caídas son inoportunas, igual las recolecto, hago una pila, y te agarro la mano para echarnos en ellas y dejar en sus aposentos nuestra silueta junta e inseparable. 

La escritura más pesimista que podría escribir sería la llegada de un invierno inrretornable, como este amor, Isabel, que pensé que ya no rondaba por estos pasillos, pero definitivamente caí en cuenta que ya está tan apegado a mi como el anhelo de tenerte. Por más que quiera desembocar este dilema en los rios más profundos, estarían ellos congelados al igual que mis manos desesperadas por la llegada de un verano que al parecer se encuentra indispuesto.

Es así como te sostengo, mi Isabel, con tu silueta en mis hojas secas, balanceándonos adelante y atrás en aquél columpio bajo el viejo Sauce, calurosa y recia en mis latidos, incluso hasta en la más dramática y tormentosa nervatura. Asi te tengo, Isabel, con un sabor permanente, bajo mi piel achinada y cohibida. Asi te tengo, Isabel, en agostamiento, tempestad, tormenta y entretiempo; asi, en mis cuatro estaciones.

sábado, 29 de agosto de 2015

Solo historias

En esta galaxia, donde le doy largas e innecesarias explicaciones al color verde, que al parecer no es de mi estrato. En esta nueva era, la de las columnas largas como una manada de termitas. En este espacio tan grande donde se revuelve el sudor con la sangre, la necesidad, la agonía, el calor y cientos de bolsas azules con mucha cabida y pocos paquetes resguardados como un tesoro inestimable. 

Aquí en esta jungla me encontré con parejas sonriendo, olor fulminante caracterizando tan tristes pasillos; un chisme repetido perdiendo su estela, muchos gritos ignorados y un paso por vez pasando por la gruesa línea del alivio y desesperación. 

A mi no me digas que me quite, el sol cuando se paró ya tava yo despierta , o te esperas o te esperas... ah bien bueno pue' queriéndome ruchá el puesto ¿tú has visto? Mira comai y qué se escucha hoy, me dijeron que se armó un zaperoco aquí ayer, juiciosa porai comai, no vaya a ser que la malogren toita por estar pisando bachacos tan tarde...

Tras de esos rostros, esas cicatrices, esa ropa tan increíblemente pulcra y esos arapos sucios, esas sonrisas, esas tristezas, mucho oportunismo y común decadencia que con tanto énfasis nos tomamos la libertad de catalogar, ignorar y muchas veces culpar una realidad que ni siquiera nos acercamos a conocer...se encuentran historias, relatadas desde la voz de la transparencia y la rebeldía, sin necesidad de un lápiz o un micrófono. Solo historias, llenas de personajes y fantasía como cualquier otra, un millón de capítulos y páginas que quizá nadie ojeará jamás, solo historias.

Disfrutar del sol en pleno, a lo mejor conocer nuevas personas y recibir muchas amenazas, salir con las manos vacías y regresar con las manos vacías, un riesgo que decidí tomar cuando quise tomarme mi cafecito en la mañana y se me había acabado, o cuando escuché a mi pequeño llorar una vez más. Preparado para la guerra o no, igual voy a ella, con esta lección que estoy cumpliendo con mis hermanos; ¿aprenderé?, no lo sé, pero no me quedaré brazos cruzados.

Las páginas de este libro que seguramente ninguna editorial querrá publicar, se quedarán esperando ser ojeadas. Mi sacrificio no habrá quien lo entienda porque cada cabeza es un mundo y es mi decisión el toma y dame de cada día. Quizá la que llaman burguesía no entienda mis porqué, pero realmente no me importa. En mi postura solo estoy con mis compañeros pagando el precio de alguna penuria masiva pasada. Seguiré viendo la espalda del que tengo al frente, dando un paso por vez y con mi par de bolsas al final del día, mientras busco más sinónimos para contrastar esta debacle unificada a un solo término. Seguiré, hasta que el mar azote el más largo desierto y las piedras detengan la cascada, escribiendo este cuadernos de historias no leídas, escribiendo historias, solo historias.

martes, 28 de julio de 2015

Adiós mi Primavera

Adiós mi primavera. Que me acompañaste y secaste mis más escandalosos berrinches con tu sereno de olor a mastranto. Donde en tí dejé esta libreta de bocetos incompletos, una pluma de escritor y cientos de historias sin contar. Lo siento mi primavera, no es la nostalgia que me amenaza, es solo mi perdón por no considerarte y darte el tiempo que más que tú, pudiste dedicarme.

Cuántos destellos de luz y cuantas lunas  habrán en tu ausencia; cuántas canciones dedicadas al amor y cuántas  en tu honor se dedicarán hasta en el más terrible invierno. No te preocupes, cuando las flores empiecen a caer te recordaré, dulce como el papelón, paciente y serena como una yegua fiel a su criador.

Caen y caen las escrituras de mi establo con el sonar de tus pasos. El ganado se arrecia y la noche apaga esta jornada tan agotante. Bajo las estrellas saco mi cuatro y me pongo a cantar sentao' en el chinchorro, elevo mis tonadas y te canto mi fiel acompañante, para despedirte, pero solo por un tiempo, yo sé que volverás en cualquier momentico; no te tardes, que aquí estará tu fiel amigo anhelante y despiertico para recibirte.

Ahí está el guarapo que te preparé para el camino, para que cada vez que te tomes un trago, me recuerdes y te rías con esos cuentos que conmigo compartiste. Cuidado con el camino, a veces nos toca regresar antes de tiempo, pero no te apures, con cualquier contratiempo que pueda existir, yo estoy seguro que tú me llegarás a donde esté.

Cuando vengan esas tonadas viejas a la inspiración, pensaré en todas esas letras que me aconsejaste que escribiera. Con el amor que me recordaste, seguiré este camino que me trae tu visita cada nuevo año, con gusto te recibiré y te escribiré una carta para que leas cada día de tu viaje y que al marcharte una vez más, puedas leer por allá en la sequía más tórrida "Adios mi Primavera"

sábado, 11 de julio de 2015

Afinando

Se deslizan suavemente mis dedos algo arrugados por esos trastes viejos. Una pentatónica de -Do menor- me brinda oportunamente su compañía. Se componen tonadas grises cuando el silencio arremete contra el sonido presente. Solo las melodías tristes pueden acompañar esta sed de amor que tengo hacia tus ojos inocentes, profundos, sustanciales y misteriosos.

No me culpes por enamorarme de ti, no tuve la culpa, solo pasó. Es extrañamente adictivo el sentimiento que tengo hacia tu voz y tus melodiosos momentos sin habla. Son un par de secretos los que guardas, o quizá miles...no me interesan; al igual que tampoco me importa tu pasado o las cosas que puedan estar en complot para acabar con nosotros. En este mundo solo existes para mí, ahora, y hoy. 

Se va un Marine a la guerra persiguiendo una pasión, la pasión de ser el héroe de su nación; se va el músico de gira por las ciudades más despobladas de paciencia y color a buscar reconocimiento de un público que en cualquier momento ya no estará; pasan cientos y cientos de mojados por el Rio Bravo buscando una opción más, incluso esa que como consecuencia, trae como esperada sorpresa el no volver. 

Qué tedioso buscar a quien nos entienda, empiezo a creer que no existe nadie quien lo haga. La última persona que se parecía mucho a mí, terminé ignorándola cuando me acordé que no sé cocinar. Mejor buscar esa intriga y esa constante incertidumbre, ese reto cuesta arriba que te pone a dudar y a pisar la línea de tus límites, a observar positivamente desconfiado en el amor de una manera que jamás lo habías visto. 

¿Será que somos juzgados como pendejos e inocentes en el otro mundo por aventuras tan trilladas y confusas como esta?, como suicidas corremos a nuestro campo de concentración, creyendo en la fidelidad de nuestras sensaciones y conciencia, morimos y revivimos unas mil quinientas veces, y sin pensarlo, volvemos a correr en mismo sentido.

¿Será que es la sensación más extrema del mundo?, algunos sujetos dicen que el Wingsuit es la actividad con la que un hombre puede generar más adrenalina que nada, como cuando cierras los ojos e inmediatamente los abres y miras el rostro que estuvo allí pegado a ti los últimos millones de micro-segundos, cierras los ojos miles de veces y aún siguen estando presentes. 

¿Será que me enamoré de ti?, con mucho escalofrío en mis brazos y con mi mente sin eco, como una habitación ocupada. Solo con un rasgo serio y ganas de deslizarme por esta nube en la que nunca dejo de soñarte y mirarte en cada cosa que hago.

Soy solo un despertar de este episodio, no te asustes que el daño no está en el Menú de hoy. La impaciencia y los breves silencios se harán amigos de nuestras palabras, esas que no decimos pero sentimos. Párate a mi lado y mira hacia adelante, tenemos una selva entera, un mundo totalmente nuevo y moldeable a nuestro favor. No le tengas miedo a los prejuicios, a veces son agradables, nos hacen mantener algunos metros, pero sobre todo, no le tengas miedo a caminar de mi lado; mis manos, aunque estén ásperas, no te soltarán ni un minuto. 

Mírate y no dudes de tu hermosura, que yo jamás lo hago. No te preguntes ni una vez el porqué de tanto ni del tiempo, solo vívelo y escucha a los cardenales cantar. Cuando la lluvia pase a visitar, correremos a refugiarnos bajo tu árbol favorito. Con tu peso vas dejando esta huella en mi diario espiritual y de vida, tomando un riesgo más, avanzando hacia un manantial escondido o un pantano muy camuflado. Cualquiera que sea nuestro destino, siempre existirá un  brillo saliente a la misma hora. Hoy la luna se despide y le da la bienvenida al sol por ser tú mi nuevo amanecer.

Una pentatónica en -Do menor- acompaña de fondo en volúmen diez, esta historia tan grata y tangible, de primeras veces y de debut. Un hombre fornido, desordenado y esclavo de las letras, le escribe a su musa sobre la guerra universal más profunda y complicada, esta guerra sin fin, esta guerra que huele a victoria, esta guerra sin ganador y sin escenario pestilente. Una pentatónica en -Do menor- mis dedos deslizándose lentamente por los viejos trastes y cantando con paciencia todo el cariño que te tengo, mi adorable princesa.

domingo, 28 de junio de 2015

Un Deseo procaz

¿Qué se ocultan bajo los deseos?, bajo lo que nos mueve los dedos con tanta facilidad sobre esa piel tan contraída. Es como si supiese con total exactitud lo que estoy haciendo, como si hubiese hecho un plan entero de todo, pero no, son movimientos trillados que salen de algún lugar totalmente desconocido a mi consciente. 

Quisiera saber qué es lo que escondes bajo ese edredón que proteges con tanta vanguardia, y por supuesto, qué es lo que posee para que con múltiple misterio, llame a gritos a esta impulsividad. Te veo  y eres esa realidad tangible que por tanto mis sueños han alimentado a mis deseos inmediatos, logrando que deje de emitir palabras con mi boca y lo haga con mis manos. 

Una tonada dulce de Reggae, solo una luz natural oportuna y un suave olor a incienzo de miel, se deslizan junto a esa gota de sudor que baja lentamente desde tu espalda al medio de tus nalgas. El silencio se hace parte de tu timidez y desaparece cuando tus ojos logran elevar un grito con vibrato, no te preocupes, las ventanas no permitirán que alguien escuche. 

Hoy te veo como tantas veces te he puesto en escena en mi mente, tus mejillas coloradas y tus labios en su rojo natural. Las caricias en este momento son un tabú, solo las guardé para ti, para mí y para la historia de esta superficie que nos sostiene, que sea ella la que guarde esta película. 

No nos hace falta nada, todo lo que se me pudo haber quedado, lo trajiste tú sin saberlo. No te pierdas, solo sigue el camino de pétalos blancos que te dibujé en el suelo. Detente y cierra los ojos, huele, hazte parte de tus sentidos, explora hasta el mas mínimo centímetro de tu cuerpo, familiarízate con cada sendero de él, porque en unos minutos sentirás donde jamás pensaste que podrías sentir.

Aunque no lo creas, yo sé que soy eso que te ha puesto a pensar, el que prolonga tus baños, te hace llegar tarde a las reuniones y te invita a hacerte en el cabello una cola. Soy el que te ha dicho que más allá de esa puerta, hay como un millón de cordilleras esperando ser bautizadas por nosotros. Esta noche solo nos acompañan par de estrellas, más que suficientes, una por cada uno, mira el cielo y obsérvalas bien, porque las pocas veces que abras los ojos será para ver los míos vigilándote. 

Sonríe sin miedo, quiero verte sonreír, para qué regalarle al mundo sonrisas si puedes torcer tu espalda y sonreírte múltiples veces como con nadie lo has hecho, esa risa que no te provoca lo chistoso, esa risa prolongada y espontánea, esa risa que cierra tus ojos y te hace sujetar tu almohada con fuerza.

Prepárate, hoy te vas conmigo en un viaje, te puedo ofrecer un tiempo, pero durará solo lo que quieras. Será una fija inmovilidad movible veloz y escabrosa, prepárate para ser explorada como un mundo totalmente virgen y desconocido. Hoy eres mi océano, mi destino designado y el Hada Madrina de mi tres deseos impúdicos. Hoy eres lo que quieras ser, pero enteramente para mis peticiones y tus fantasías más inmorales e indecentes. Hoy más que mi deseo cumplido, eres ese deseo más procaz y anhelante por complacer. 


domingo, 31 de mayo de 2015

El ratico sin ti

Aun puedo sentir la estela, la estela de ese olor tan peculiar que tiene tu boca tan colorada. La melodía de esta canción es tan triste como el sueño donde te veo soltar mis manos. Te pido, que si te llegas a ir, dejes verter cada una de las gotas de esta laguna de amor, yo tengo por seguro que eso no va a pesarte. No puedo soportar ni siquiera el imaginar tu cuerpo despegado al mío, me atemoriza, te miro a varios miles de kilómetros y es como presenciar en primera persona un suicidio sin fin, una agonía desesperanzada y sin remedio.

Ni las mas tristes prosas pueden expresar lo que ha sido esta lluvia tan pesada y fría. Verte lejos es como renunciar a los sueños y soltar este lápiz tan desgastado, arrugar la página y jamás volver a escribir. Esta nube si es bien arrecha, le vino a caer al más pendejo. Qué impotencia es sacar mi sombrilla, buscar el sol y solo encontrar el rastro de lo que un día fue nuestro clímax, nuestro momento, lo que hubiesen sido nuestras vacaciones de por vida. Solo tú, nuestro amor y yo. 

Nuestro comedor, donde nos sentábamos sin falta a tomar esas tazas de café, marronsito, como te gusta. Aquí sigo esperando, en la otra punta de esta mesa de cedro, solo que vuelvas a mis muslos y te sientes en ellos con tal desesperación, aquella desesperación con la que me rompías los labios y me dejabas marcas como si de dejar tu huella se tratase. Allí mismo con tus manos asesinas, me masajeabas la espalda,  y me besabas cada rasguño cantándome cada razón de ellos. 

Hundirme en tus ojos amarillos y observarnos hasta con la pupila puesta en otro lado, asenchándonos, matándonos como dos bestias en total estado de dopaje. Ebrios de este amor tan desastroso, ebrios de esta sensación tan al borde posterior de la neurastenia, tanto pero tanto, que duele. Como tu domador, decido soltar tus riendas y enterrarte mis espuelas, que sientas solo este dolor tan turbador como con el que tú vives amenazándome. 

No creas que no sé cómo lastimarte, soy un maestro. Los años me han enseñado a recorrer cada sendero de tu cuerpo, me han enseñado que te gusta escuchar mi lengua en tu oreja e incluso sentirla salivar. Sé tanto de ti, que al lograr poder verte expulsar una lágrima por mi culpa, libraría a mi cuerpo y corazón de tanta penumbra por este amor tan inmensamente interestelar, pero no me atrevería si quiera a tocarte con un adjetivo que no sea delicadeza. Me toca seguir siendo tu esclavo. 

Hablar en pasado, hablar en presente, me da igual. Siempre te he tenido aquí, sin falta, siendo mi mujer, haciéndome el amor las veces que quiera, sudándonos y retando al sol en cada madrugada en vela, solo en compañía de nuestras impecables sábanas y dos vasos de Vodka barato. Las nubes negras y los rayos indetenibles son solo sinónimo de mi galaxia sin ti, de la tristeza que podría ser el ratico sin mi musa, de mi vida con el espacio vacío, ausente de tu silueta y de tus besos con ese olor tan peculiar. Mientras te beso abro los ojos y veo tu dulces párpados esconder tu mirada tan tierna, tu rostro tan dulce me llama y me dice que no tenga miedo, que siempre estarás allí, haciéndome vivir y escuchándome salivar. 

lunes, 25 de mayo de 2015

El cementerio de los sueños

Extraña esa sensación. El carrito de juguete que un día fue nuestro mejor amigo, hoy solo es recinto del polvo y el escaso recuerdo. Un espacio frío y con algo de esperanza. De pasillos llenos de una terrible neblina. Con un césped ya colmado por la candelilla y colores ocre. Un lugar donde todos esos sueños que por tanto suspiramos, solo se recopilan y se buscan espacio para descansar. 

Recuerdo cuando era muy pequeño, que cuando me preguntaban qué quería ser, respondía con mi pequeña inocencia y orgullo: "Yo quiero ser chofer de tren". Mis hermanos y padres reían, me imagino por esa dicha humildad que solo tienen los niños, de actuar realmente como son, sin tabúes, sin prejuicios, solo con lo que el corazón les comunica en el momento.

Causa nostalgia, e incluso podría asegurar que toca la tristeza el hecho de que mientras vamos creciendo, de la misma manera, algunas ilusiones se atascan en el camino, solo quedándose así, como -ilusiones-. ¿En qué momento dejamos de soñar?, ¿en qué momento permitimos que viniera un ajeno a colocarnos barreras?, esas barreras no existían cuando sacaba las pelotas de béisbol del estadio a los cinco años. ¿Cuándo le perdimos el gustito a ser niños?. 

Vick Vapor en el pecho y unos cuantos tragos de Mucosolvan era todo lo que necesitaba para salir con mi bicicleta. Tenía una imaginación del carajo. No hacía falta tanto porque mi calle del frente, con su cera y sus árboles, lo tenía todo. Un helado de vasito y hasta crayones de cera para colorear cuando la lluvia visitaba. 

El tiempo pasa, es algo tan maravilloso y tan loco al mismo tiempo, que no lo podemos detener. Ojalá pudiésemos tener un control y poner en cámara lenta esas vivencias que han marcado nuestra vida de manera tan cálida. Ojalá esos sueños que realmente queremos que sean cumplidos, lo sean y podamos decir: ¡Lo logré!.

La vida es tan compleja, me ha tocado hacer muestreo en una que otra ocasión sobre tan complicada tesis. Las oportunidades siempre existirán, es algo tan tangible, como el cansancio o como el fracaso. Vamos dejando tantas verdades y tantos anhelos en baches que solo parecían ser mas fuertes que nosotros, que al final solo terminamos encerrando en un gran cementerio de sueños.  

Cava, dentro de ese lugar tan frío, ara y abona. Rastrilla y decide recuperar tu vida, lo que soñaste, lo que anhelaste con tanta euforia y hazlo tuyo de nuevo. Recuerda tu imaginación, convierte esa gran capa de neblina en el sol más fulminante y esperanzado. Mueve y trabaja ese duro arenal de sueños y edifica un palacio de realidades. La transpiración y exhaustividad es algo que siempre estará presente, pero todo eso que vale la pena es aquello que más nos cuesta lograr.   

Sueña. Sé un niño. Besa. Enamórate. Recupérate. Camina. Corre. Descansa. Duerme. Planifica. Vuela. Recibe. Agradece. Sonríe. Llora. Recuerda. Corre y sigue corriendo. Canta. Habla. Trabaja. Ama. Desnúdate. Déjate crecer el pelo. Viaja. Vuela y sigue volando. Escribe. Baila. Dale un beso a tu mamá. Sé abogado. Sé zapatero. Sé el mejor. Salta. Medita. Sé poeta. Ámala como merece. Sueña, despierta y sigue soñando. Fracasa. Fracasa. Fracasa. Pero jamás dejes que nadie te robe tus sueños o te diga que es muy tarde para intentarlo.

lunes, 18 de mayo de 2015

Organigrama de un callejero

Estas manos sucias, llenas de bacterias, llenas de esa gruesa capa de mugre; esas con las que toco y no mancho, esta suciedad que ya es parte de mí.

Camino y mis pies ya no sienten dolor, están totalmente colmados por los callos y sangre coagulada. Mis zapatos van dejando tarugos en el suelo, trato de gritar, pero me acuerdo de que mi voz al parecer es demasiado baja. No me acuerdo cuando fue la última vez que estuve en mi casa, que pude guardarme de la lluvia o que una almohada de plumas fue la interlocutora de mi última conversación antes de dormir. 

Se me olvida el rumbo, porque jamás tuve muy claro qué significaba tan curiosa palabra. El calor del sol me dice que ya es otro día el que comienza; el rugir de mi estómago indica que hay que levantarse a buscar algo por allí. Tomo la media resma de periódico con la que me cubro del frío y la doblo para que se mantenga intacta unos cuantos días mas. 

No conozco la rutina, me levanto y doy unas cuantas vueltas, mientras se dañan los semáforos, mientras el dióxido de carbono se pasea por toda la metrópolis de esta jungla que llaman ciudad, mientras pasa el tiempo y sigo caminando, pero siempre llegando al mismo lugar. 

Cuando cae la lluvia, todos corren para no mojarse, yo decido bailar un poco y alegrarme en su compañía. Con la lluvia ácida me siento ciertamente identificado, pues, cuando llegamos, todos se echan a correr escapando de nosotros.

Son pocas las veces que he tenido un compañero digno para compartir un poco de mi historia, siempre han sido perros los que extrañamente, en mí, alojan calidez y transparencia. Si me ponen a contar, estoy seguro que tengo las cenas más románticas y personales. La soledad siempre ha sido una buena amiga, en tantas citas que hemos tenido, jamás ha faltado a ninguna y siempre le gusta la comida que cocino.

No soy un hijo de la calle, también tuve mamá, solo que no la conocí, aunque de igual manera imagino su rostro y sus dientes sonriéndome. Mis hermanos son el bolso que me regaló hace como dos años aquél señor del carrito amarillo, y estos zapatos que me encontré en la basura, que me protegen los -deitos- del asfalto que siempre está burde caliente. Mi papá tampoco lo conocí, pero a veces vienen esas gentes que se paran en las avenidas a repartir papeles, y me dicen que todos somos hijos del mismo padre, yo no es que les pare mucha bola, pero siempre me dejan -manquesea- medio pollito a la broaster.

Debe haber un gentío que se pierde de ver al -Catire- saliendo tempranito, yo lo veo todos los días, mientras me controlo el desayuno antes de que salga el aseo. Yo no creo en infecciones, ni en caspa, ni en piojo; ando tranquilito caminando con mis pantalones de caqui desteñidos, al menos son mas cómodos que el -bluyin- ese feo que me dieron la gente esa de la iglesia.

Todos los días yo me levanto con lo que me acuesto, ando despreocupado porque mi hogar es bien grande; la gente camina por mis pasillos y yo no le digo nada, son bienvenidos. Muchas veces me salto las comidas, es solo un lujo que me doy. Con este poco de industrias que hay, a veces me cae la lluvia ácida, pero siempre me quedo esperando sentadito a que mi sol vuelva a salir.

lunes, 11 de mayo de 2015

El viejo murciélago

"Concientizarte de tus dedos, sentir la realidad, olfatearla y hacerte parte de ella. Como una tonina, que es libre de elegir en un camino de tantas corrientes..."

Deslizar rápidamente las manos en esa vieja Tatay, aún le queda, cuando la compré me dijeron que era una guitarra para toda la vida. Dejar a un lado mi mochila, todos mis aperos e ir en rienda suelta, dejando un pasado atrás, perturbador y también fascinante. A penas estando consciente de que por cada segundo que pasa, dejo una estela de lo que ha sido mi vida, para él, para ella, para quien le interese...quizá nadie...solo importa nuestro pulso retumbando. 

Un corazón palpita con desespero, viajan a millones de Kilómetros por hora esos glóbulos rojos por cada una de tus venas, sientes ese fogaje y esas ganas de masticarte el labio. No hay forma de rascarte las entrañas, es imposible, seguir apresurado respirando es tu única opción. Las gotas de agua salada son buenas amigas cuando los poros no pueden ejercer endotermia. 

Con respecto a las quemadas en tus piernas, no te avergüences, te hacen ser única, el dueto de mis manos con sábila será tu remedio. No busques donde no hay, ven, que yo te ofrezco  un anochecer con todas las estrellas etiquetadas por número, con a penas un besito mañanero. Un cielo anaranjado, como tus ganas de tocarme sin contacto con esos labios de toronja, ese cielo que me pone a ver pajaritos.

Lamento por la cereza que me comí, con la que te ensucié el labio, yo te lo repongo con otro beso, lo siento, es mi manera de remediarlo, mi tentación y mi afán de endulzar todas tus heridas, incluso las que yo mismo te he causado; también por ese moretón que dejé en tu hombro cuando te cargué dormida de la hamaca hasta tu habitación. No es que sea brusco mujer, es que eres tan frágil que a veces pierdo la noción de lo delicado y suave de tu piel. 

Tu espalda poco a poco se va convirtiendo en el asilo donde quiero estar, incluso quiero adelantarme y apoderarme de todo el hogar que tu cuerpo me provee. Esta sensación tan desmesurable me está carcomiendo, es mejor que estés preparada a correr, porque en cualquier momento puedo ponerme lunático y creerme el león, ese que gobierna todo tu paraíso selvático. 

En una fiesta celebramos la despedida del nunca jamás. No quería esa porquería, por mí que lo entierren. Es un amanecer que evoca buenos días, un amanecer que evoca olor a café. Caricias desempolvadas y tensión arterial acelerada. Pasillos con puertas, ventanas cristalinas y con cortinas, hoy hay quien seque la loza mientras yo la friego. Está quien arrope los talones que por la noche se salen de la sábana.

Hoy espanté a ese último murciélago, el que quedaba en esta guarida abandonada, la que habían descuidado y estuvo tanto tiempo sin bombillo. Hoy espanté a ese último murciélgo, el que estuvo revoloteando y acompañando mis largas y solitarias noches. Hoy llegaste con una jauría de mariposas, espantaste con tu luz a ese viejo murciélago, al fin fue libre. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

2 de Julio

Las nubes arman exhaustivamente un complot, para cuando esté durmiendo pueda usarlas como un tobogán gigante de colores fríos, ese tobogán pues, el que me llevará a esa realidad que estoy buscando. No me causa intriga el hecho de tener tantas dudas, solo me pone nervioso que pueda alcanzar el destino antes de tiempo y no pueda responderme tantas controversias. 

Entonces ¿Cómo carajo explico esta  mezcla sentimental tan grande? ¿A dónde te fuiste? ¿Estarás bien? ¿Por qué se supone que te extraño tanto? Lo único que tengo presente es este recuerdo ¿Qué recuerdo?, tú lo sabes. 

Ando paseando en góndola por Monte Carlo...sí por allá... Ando por Europa, en mis sueños, en mi galaxia, solo con mi zapatos deportivos en esta playa tan apegada a ese desconocido olor mediterráneo. Solo recordándote e imaginándote a mi lado. Los deditos de tus pies apenas pueden notarse enterrados bajo esa blanca arena. Sonríes y corres, sin dolor y sin nada que te detenga; sé que en tus planes se avecinaba esta travesía tan gratificante. No importa que estemos en días de pre-invierno, mi chaqueta es lo suficientemente grande para convidarte si sientes enfriar tu pecho. Si el sentir se prolonga, la Pistacia en la orilla será nuestra opción.

Hoy quiero invitarte a nuestra cita, a esa que nunca pude concederte. Prepárate y ponte cómoda que en cualquier momento puedo pasar por ti. Te llevaré a un callejón, donde comerás el plato más exquisito, sí, tu favorito. Hoy estoy a tu servicio por completo. 

No olvides traerme la guitarra que dejé en tu casa anoche, con la que estuve dedicándote canciones hasta que los animales del corral reclamaron su derecho. En esta jornada te confieso que no encuentro pieza para darte la serenata que mereces; no encuentro ni siquiera las palabras para escribir la canción que me inspiras y no puedo plasmar. 

Es notoria y homogénea la metodología que he usado para escribir en esta oportunidad, supongo que cuando se relata sobre algo tan transparente es un tanto difícil apegarnos a esos tan lindos recursos literarios.

A veces solo marcho con un recuerdo o de esas cosas que simplemente cargamos porque nos hacen sentir felices. Ponerme lentes oscuros y encender mi motocicleta, sentir la brisa y una compañía permanente en el asiento de atrás, que aunque no me abrace, puedo sentir tu grata protección.  

Uno o mas pensares, quizá un millón que no puedo ni siquiera contar, de esas energías que jamás te abandonan y esos recuerdos que exterminan tu rencor y tus impulsividades. Aún puedo convencerme que el recorrido entre las estrellas es posible, incluso puedo asegurar que tu mirada está puesta en el cielo así no sea 2 de Julio. Puedo observarte, así tu distancia sea más larga que la historia de nuestro planeta, mientras tenga mis ojos en la luna, una voz al oído me susurra y me canta que también la ves y te encuentras aquí a mi lado. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Siempre él

Lo que difícilmente se esconde tras la mirada de un niño. Sentires que oportunamente son algo complicados de retratar y describir. Contracciones en el ala tres de la espina dorsal. Un sorbo de agua que te llena hasta el más pequeño indicio  de agotamiento. Un lóbulo frontal sublimando sinapsis. Esos escritos que están retenidos esperando un último párrafo. Casi ocho mil millones de personas en el mundo y solamente un combustible existente para este corazón.

Frotarme las manos fuertemente ante una controversial nervatura y preguntarme el  porqué es lo más inútil que he intentado hacer. Emprendí un camino hacia el mismo destino de siempre, buscando la montaña más alejada y virgen, miré hacia una cálida noche, una noche donde no oscureció ni un segundo. En este viaje, jamás he podido ver el fulano cinturón ese que me han hablado, lo siento, solo percibo lo que mis ojos necesiten ver y de igual manera lo saboreo de una manera increíble. 

Tu mente tan silenciosamente abierta ha hecho que te conviertas en mi lienzo. Las acuarelas se me han acabado, pero quedan si no me equivoco, uno o dos carbonsillos. Cómo retrato entonces, la dulzura de ese beso tan lícito y afable, o esos abrazos tan acogedores que solo tú gozas el  saber  de como emplear. 

A penas puedo respirar sin sentir tu olor tan singular. Tengo el privilegio de deleitarme con el sabor de tu cuello sin tocarte, algo completamente insólito. La sensación de sentirme exclusivamente tuyo sin que tengas que emitir ni una sola palabra. Tus ojos lo hacen todo por ti. Brutal.

Quién le dice al paracaidista que es demasiada altura o quién me dice a mí que ya es suficiente de anhelarte tanto. Puedo nadar en el triángulo de las bermudas y perderme, nunca ser encontrado, entrar en una lista y acabar como uno más de las miles de personas que se desaparecen todos los días, sin embargo, hoy siento que puedo ser sobrenatural y prevalecer en tu historia a través de mis palabras. 

El miedo es una opción en dos contextos, uno cuando ya te han asustado y en otro cuando no lo has hecho, por lo desconocido; el amar, locamente tiene cabida en los mismos campos. El amor te hace cosechar una fuerza tan grande, que puedes llevar un millón de experiencias inolvidables en tu lomo, sin abandonar ninguna, solo con ganas de seguir persistiendo.

Y es eso, una vez más, has tocado mi puerta, volviéndome lo suficientemente liviano como para convertirme en ave de mal agüero y encimarme en las casas de las embarazadas por allá en la comunidad Guajira; pero bueno, así de liviano y libre. 

No basta recorrer el diccionario entero para buscar las palabras correctas al momento de enamorarte, fuera de eso, solo basta ser yo mismo para abastecerte de lo mas transparente que existe dentro de mí, así, completamente para ti, te lo obsequio como parte de la deuda que tengo contigo por acabar con un pasillo lleno de oscuridad y  permitirme experimentar de nuevo el sabor de la lluvia en mis papilas y el proceso de oxigenación del aire ante mis ojos. 

Sí, es eso, lo que llaman amor en todo su esplendor. Siempre él tan difícil de hacerse explicar y describir, pero tan obvio ante la primera impresión. No podría ocultarte ni siquiera lo más pequeño de este gran paraíso que construiste en mi vida con solo ser tú, no podría siquiera negarme el temblor de mis manos cuando solo siento ganas de cargarte y decirte que me haces estar en el cielo con tus miradas y besos, no podría ocultarte mis palabras, aunque sean trilladas, metafóricas y confusas, cuando quiero decirte dulce y bajito al oído lo vivo que tú me haces sentir.




lunes, 27 de abril de 2015

Cuatro manos entrelazadas

Se me olvidó el tiempo que llevo persiguiendo esas intenciones tan escurridizas. Vamos, no te cohíbas y dímelas mientras miras mi seño fruncido  y evitas con toda tu reserva de vergüenza, ruborizarte y tener una mirada esquiva.

Juzgame, incluso declárame culpable ante mis notorias ganas de arrancarte la ropa  a mordiscos, sí, como una hiena avara y llena de un hambre inexorable. Puedes en todo tu derecho, negarme cada beso y solo burlarte de mí a centímetros de mi cara arrebatándome la última gota de esa agonizante aflicción. 

No hace falta mucha sabia para acoplar esa amargura que te provocaron quizá unos cuantos tragos de Cacique. Hoy solo te ofrezco mis besos como solución, algo resecos, algo rotos, con unas heridas que aún no dejan de sangrar, pero afines totalmente a tu disposición. Par de brazos, llenos de rasguños y de cayos,  lo bastante pesados y fornidos para cualquier invierno que pueda caer sobre ti. 

Hoy más que nunca quiero hacerte protagonista de mis crímenes y travesuras, hasta de ese único pecado que podemos tener en común. Montarnos en un velero a nuestra medida e irnos desde el Caroní hasta por allá por los lados de Apure; de ahí hasta donde la vida nos alcance, sin combustible, solo a donde la corriente le de la putísima gana de llevarnos. 

Las palabras son inacabables cuando me provoca sentarme y escribirte. Cuando se trata de ti, podría escribir y reinventar nuestra historia tantas veces que llegarían esas hojas blancas a mi cabeza y seguiría escribiendo sin importar la osteoporosis o la renal insuficiencia. Las palabras no me dan,  ni siquiera el bolígrafo azul, para relatarte lo que mis manos ásperas harían por esa sonrisa. 

Una mirada, un sofá, una sábana de matiz rosa, una silueta como la tuya para hablarle todas las noches hasta saciar mis ganas de protestarle al amor por ser tan grato. Una ronda más de besos en tus manos todos los días, hasta que duermas y solo sientas el rastro de mi boca en ellas. Una vida que quiero darte, un montón de risas en cada nueva jornada, desayunándonos, una cortina esperando ser abierta para mirar el paisaje que nos de la gana dibujar, las experiencias más desquiciadas que puedas tener, solo con una condición...cuatro manos entrelazadas.


domingo, 19 de abril de 2015

Nuestra morada multicolor

Como un niño, muevo mi mano y busco en la cesta de los crayones el color verde. Dibujo tres líneas iguales sobre una base recta, dibujo mi casa, dibujo mi castillo, ese paraíso que todos representamos en un cuadrado con una puerta y un techo triangular. Abro la ventana y el viento, tan igualado él, entra y me llena de frío, las sábanas creo que aun están en la lavadora porque no las consigo. Los vellos de mis brazos y mi barba acrespada, llegan de forma oportuna a evitar que mis manos hagan todo el trabajo para darme calor. 

¿Y dónde estás cuando te llamé ayer, carajita?...¿Haciéndome muecas otra vez desde tu balcón?...mmm...entiendo, solo te aprovechas de que estás dos pisos mas arriba y no puedo mirarte. Anda, trae tus colores y ayúdame a pintar nuestro ranchito,  la casita  donde quiero que vivamos. Ya me has dicho una que otra vez que no dibujas muy bien y que luego podemos hacerlo, pero no importa, yo sé que con cariño y paciencia podemos construir una donde quepamos los dos. 

¡Uy! no cargues esos ladrillos sola, me consta que tienes bastante fuerza para tu estatura, pero te puedes lastimar ¿qué te parece si yo te ayudo a levantarlos? no es que yo sea súper fuerte, pero no me gustaría ver tus manos suaves y blanquitas con algún rasguño, porque me verías obligado a darte besos en cada uno de tus deditos hasta que sanen.

Hoy me levanté antes de que el sol saliera a asomar sus bigotes, te quise besar y me dijiste que me comportara y me pusiera a batir la mezcla para empezar a pegar los bloques. La lluvia hizo de las suyas y no pudimos trabajar la jornada de la tarde, enhorabuena para un café hecho por tí y una rodaja de pan de chispas. Te confieso que dos tazas no me quitaron el sueño, aún tengo la desesperación de acostarme y encontrarte de nuevo en mis pensamientos. 

Ya nuestro jardín empieza a crecer, aunque las orquídeas fueron una excelente idea, te digo que la grama está llena de hormigas, aunque después de un rato les he justificado su hambre por mi meñique derecho. 

Hemos estado un par de horas dibujando lo que sería nuestro segundo piso. Me hablaste de un vestíbulo, de una cocina de tope e incluso de sembrar ají en un huerto cubierto. También me preguntaste el porqué de esa iniciativa de construir una casa contigo luego de ser tu vecino por tantos años. No supe responderte, supongo que es de esos retos que van llegando y mientras más peligrosos encuentras, más atractivos te parecen. 

A veces pienso bien y sigo sin entender por qué quieres que la puerta tenga la manilla del lado derecho. Yo te complazco en lo que quieras, es nuestro hogar y quiero que te sientas a gusto, pero de igual forma no entiendo...¡Bah!... para qué quiero entender, si igual yo también digo cosas que solo yo les encuentro sentido. Tranquila mi amor, si en la ferretería no encontramos puertas así, la construimos nosotros mismos. 

Nuestra quinta de ensueño empieza a coger forma. Los Helechos y Pinos hicieron una complicidad para ser nuestros campos de protección y oxígeno. Por primera vez abro la ventana y no hay presencia de ese viento frío tan igualado. Mi barba acrespada ahora sirve para frotarte la espalda y proveerte calor. Las sábanas las dí por perdidas al momento que supe que tus brazos las sustituyeron. Y la casita que empecé a delinear solo con mi crayón verde, terminaste volviéndola una aurora y un búnker multicolor, nuestra morada multicolor.

domingo, 12 de abril de 2015

¿Y quién pues?

"Es entonces cuando decides tirar del anzuelo, ese pez gordo que te quita la fuerza, ese pez que quizá se suelte y haga que pierdas todo el esfuerzo de una tarde exhaustiva..."

Me fui a una Laguna, por allá por los lados del Macizo. Cada centímetro que mis pies caminaban en ese trecho, era una ola de recuerdos que inmediatamente llegaban a mi cabeza y me impulsaban a sonreír con la cabeza cabizbaja. El verbo -escuchar- se remarcaba tanto en un contexto donde se supone que yo era orador, que no solo a veces provocaba callarse y oír, sino que siempre querías permanecer en silencio y disfrutar de historias con  la mejor dosis de realidad y humildad.

Saborear la comodidad muchas veces es difícil, el ser humano es tan inconforme, que podemos tener un almacén de múltiples hectáreas lleno de todos nuestros caprichos, y aún así estamos infelices por el color de sus paredes... ¿Y si decidimos de vez en cuando, salir de la comodidad y enfrentarnos a una pequeña gran cucharada de aspereza y pegoste? creo que sería sensato conocer como individuos, el límite que podemos alcanzar. 

El amor es una vaina arrecha, me atrevo a decir que todas las horas invertidas por cantantes, poetas y filósofos en el tópico del amor, recolectarían solo una pequeña parte para financiar una campaña que haga entendernos esa telaraña tan rebuscada. Tengo éxito en el amor, lo admito, mi mamá me dejó una gandola llena de él antes de marcharse, por eso quizá trato de encontrar con quién compartirlo...pero de que he tenido éxito, lo he tenido. 

Como siempre intento no tocar el tema del amor, pero es difícil compañero, es difícil. Sin embargo, trato de no desviarme, pero es que en toda historia hay un poco de él, la verdad a veces me incomoda; pero ¿Cómo vive un ser sin amor? sería un excelente tema de tesis, aunque no habría de dónde sacar muestra o marco teórico, todos de alguna manera tienen un poco de esa sustancia por dentro. 

Es interesante cómo se ve una comunidad desde arriba, su gente, sus motivos, su futuro, su pasado mismo, y aunque sean diferentes a las tuyas, te das cuenta que siempre hay un marco de igualdad bastante complejo con el prójimo. No importa de dónde seas, todos buscamos algo y venimos de algún lugar; todos tenemos, metafóricamente hablando, nuestra casita de adobe, la cafetera de arcilla y los girasoles en el patio. 

Evaluando realidades a veces te encuentras con diatribas fuertes, individuos de quién aprender más que repeler; artistas empedernidos y también de esos que aman la vida sin ninguna razón concreta. Pero ahí está la cosa, creo que no existen razones concretas, solo somos porque queremos ser y cuando queremos ser.

¿Quién nos dice que no pues?...¿Quién me dice que no puedo observar la noche y admirarla de cerca junto a mi cuaderno de fluidos?...¿Quién me debate que soy yo el que no tiene la razón?...¿Quién me dice que no puedo dormir abrazado a tí sin tocarte?...¿Quién me dice viejo, cuando pisando los 30 extraño a mi abuelita como cuando tenía 8?...¿Quién me roba el sueño de llevar palabra a quién lo necesita?...¿Quién nos dice que un tambor de agua es insuficiente?... ¿Quien dice que lo que me comí hoy no es lo más sabroso que he comido jamás?...¿Quién me refuta que la sonrisa de un niño para mi lo es todo?...¿Quién eres tú para decir de lo que me perdí allá afuera?...¿Quién coño eres tú para meterte con mis muchachos?...

Podemos discutir, incluso llegar a la conclusión de que estamos cuerdos y claros, pero es que somos lo que somos y estamos donde queremos estar, por quien queremos, y por quién lo necesita...y si no...¿Quién nos dice que somos demasiados para convivir en este salón?.


Dedicado, con todo el amor del mundo: a ustedes.

martes, 17 de marzo de 2015

¡Son seis letricas na' ma!

Si, es verdad que suelo ser algo terco cuando se trata de gustos. Cuando me preguntan, siempre digo que para llenarme en un -cien-, tiene que existir un híbrido entre la sencillez y la complejidad; luego progresar a crear un término que lo describa y así por fin poder responder. Me dicen "Hermano tú eres un peo, te gustan las mujeres que pasan desapercibidas, pero al conocerlas o detallarlas, son unos mujerones" quizás sea así, no lo sé, creo que con cualquiera que se atreva a tomar un café y a hablar de un millón de cosas sin terminar conmigo, es una mujer a quién mis ojos se le pueden encimar.

Hoy, luego de tanto, no tomo el detallar como prioridad y me voy más a lo humano, más  a lo sentimental y esas cosas que uno solo ve en películas y vaina. Por encima del -rabito- del ojo me encandilé fuertemente con una sonrisa, una sonrisa que venía acompañada de una piel un poco tostada y e inocente a las marcas de raspón. Mi cabeza por un minuto pensó que podía dar la vuelta entera mirando a semejante paisaje, hasta que el cuello le avisó que eso no se podía hacer. He aquí cuando me he simpatizado con la simpatía misma de unas pestañas gruesas y  largotas y una risa chillona de niñita.

Ahora que empiezo a recordar me digo: ¡Muchacho! ¿Hace cuánto que no sentías esta vaina? estabas tú carajito...aaaay bien bonito...tú y que según que la imponencia que tal, de tan rudo que te la das y andas botando todas las reservas de saliva que tienes, esa seguro ni te para bola, a parte ni la conoces; bueno chico pero no te voy a negar que está bien linda, en medio de todas, a la única que le eché un ojito fue a ella, además esa cicatriz le da un toque sexy. 

Rompí las barreras y empecé a hablarle, a saludarla, a tirarle de vez en cuando un piropito. Ella me respondía bien, pero yo más gallo que la palabra. Esa mujer me sonreía y las rodillas se me ponían más flojas que muela de vieja; la seguridad se me iba de repente, era una vaina loca pana, o sea, yo el carajo más extrovertido que conozco y temblando jajajajaja, que loco en serio. Lo bueno es que conseguí acercarme mucho y ella también se fue acercando a mí, todo fue tomando su rumbo.

O la invito a dar una vuelta o me quedo sin chance, me dije, pero no iba a pelar esa oportunidad. Para qué contar lo que sucedió alrededor de nosotros, si la verdad es que mi atención estaba puesta en esta mirada que solo me seducía y me mantenía en un rubor permanente. No sé cuantas veces nuestros ojos estuvieron viéndose y diciéndole a los de ella que me sentía en una nube de lo grande que fue el momento, un momento especial, uno de esos pocos momentos en la vida donde experimentas lo que es la cima en todos los sentidos. Un instante que se hizo fugaz al no querer despegar mis manos de esa cintura cuando la tenía al frente. 

No sé qué me pasó, ni sé realmente qué me pasa ahora. Fue una noche donde la juventud vino y se quedó un largo rato, una noche donde el silencio y los nervios hablaron más fuerte que la charla. Un sueño que fue tan real, que no me ha dejado dormir aún. Me pongo a ver la vaina y veo que no importa lo que uno busque, si encuentras algo que te encanta, te encanta de la manera que sea, sin prejuicios y sin guevonadas. Pienso pienso y la careta que asumí hace algunos meses, desapareció por un instante prolongado y se encaprichó ocasionando una sonrisa en mi cara, borrando un contexto donde el ser yo mismo estaba haciendo falta. Luego de haber entrado en un nuevo episodio del amor, me di cuenta que no es muy complicado la cosa, que solo hicieron falta seis letricas nada más para estar en la cúspide que anhelaba.

domingo, 1 de marzo de 2015

Tú en mi vesania, tú en mi realidad

Es increíble lo que podemos llegar a pensar. Increíble donde podemos llevar nuestra mente a navegar, a gozar de unos parajes tan superficiales y poco realistas. Es excitante cómo por un minuto somos nosotros mismos y nos creamos la película de realizar lo que venga en gana sin miedo y sin mirar atrás. Quisiera decir que eres parte de ese mundo, pero no.

Hablo de ti, me refiero directamente a la sensación de escalofrío que me provoca que estés entre mis brazos totalmente atrapada y sin salida. Hablo de ti como la flaca que veo y la mujer que eres en mis sueños y fantasías, en mis lejanías y en la sonrisa que me dibuja  tu saludo tan adorable y transparente. Incluso puedo meter las manos ciegamente en el fuego y decir que hasta tus defectos me los como con galleta degustándolos de una manera febril.

Eres así como el medicamento que tanto he buscado para acabar con el mundo de la razón y entrar en un auge de vesania. Me carcome del miedo como pasan los meses en total silencio y al asome de tu más pequeño estímulo, mi corazón galopante se satura de entelequia y, por millones de micro-segundos, encuentra asilo en su más grande plenitud.

Se me ha hecho tan difícil describir el sentimiento de extrañar, sobre todo cuando es a tan grande escala y cuando no sabes qué es lo que realmente extrañas; si el dulce aroma que tus mejillas tenían, el dueto de tus cejas con tus ojos vivarachos y desafiantes, o simplemente tus labios serios buscando sonreír sin que me diese cuenta. Yo creo que más allá de todo eso, basta con decir que fuiste solo tú en ese momento. Esa belleza, ese encanto...sin duda es eso lo que me hace entrar en esta diatriba.

Me has hecho entrar por enésima vez en un dilema, en el mismo dilema. Que simplemente no sé cómo lo haces. Puedo describir un mundo tan perfecto cuando te imagino, cuando estás en él presente, me enamoro tanto de dicho mundo que por un momento pierdo la noción de lo veraz y me enfrasco en una quimera que me refunfuñan mis deseos. 

Debato dentro de mi raciocinio y mi alienación. Saboreo una amargura áspera, una amargura que rompe mis papilas cuando me doy cuenta que me siento en el cielo cuando nos imagino en esa galaxia que tanto me tardé construyendo. Pero aún así, luego de tantos murmullos de mi ser y de tu boca, me doy cuenta que ese cielo es verídico porque a unos mil Kilómetros de mi hacienda impregnada de locura, te encuentras tú entera viviendo en mi realidad. 


viernes, 13 de febrero de 2015

Una mirada, un misterio

"Saluda a esos amores, a los que se fueron y se olvidaron, a los que se quedaron, a los que te hicieron llorar y también sonreír..."

Recuerdo bien claro cuando mi mirada se cruzó con los tuya en ese rincón tan cargado de luces, pero tan oscuro al mismo tiempo. Tenía absolutamente todo de extrañar el estímulo que sentí tan escasamente  usual en ese momento, pues particularmente cuando me gusta una chica es solo así y ya. Pero algo ocurrió con tus ojos azules, raramente solo quería indagar qué se traían y por qué me miraban tanto. 

Admito que tus labios tan prominentes tuvieron un precio alto; un precio tan alto que se le acerca a observarlos, llenarme de ganas, observarlos, volverlos a saborear a la distancia y finalmente no besarles nunca. Suena patético, pero así es como ha pasado hasta el día de hoy. 

El calendario hace un maratón y yo sigo con mis caprichos, de mirarte, de soñarte, de declararte mi amor miles de veces, sin cansancio. La vida hace de las suyas y admito que muchas veces es una hija de puta y nos separa, pero siempre conseguimos ese atajo para encontrarnos. Es tan claro el día cuando estás, que a penas me acuerdo de mi rostro sin reír.

Es interesante y loco como una persona puede conocer hasta el más oscuro de tus secretos a punto de desnudarte cuando te habla y al mismo tiempo hablarte y ni siquiera poder mirar sus ojos de los nervios conjunto de las mariposas en tu estómago haciendo un festín. 

Has clavado tu estaca tan profundo, que puedes venir después de tanto a corromper mi vida y desahuciar mis planes. No importa donde yo vaya o donde vayas, tu olor dulcito sigue en mi memoria, es tanta tu dulzura que a veces cierro mis ojos y te juro que puedo saborear tu labial, luego me despierto y maldigo el momento por no estar contigo. 

Créeme que no necesitas más allá de lo que tienes, tu piel blanca, tu carita de niña dormilona ausente de maquillaje y tu voz malcriada son aspectos que me gustan y te hacen diferente, sin embargo, lo que me encanta de ti es tu espíritu joven y sencillo, tu capacidad para seducirme con solo una frase y tus ganas de que me siga de ti enamorando. 

No sé cuando voy a tener el privilegio de tenerte en mis brazos, viviré en la dulce espera de soñar, verte, imaginarte, oírte y sentir que me perteneces, mientras siga yo averiguando qué se trae tu mirada con la mía. Mi deseo se encierra en mi imaginación y yo sé que tu lo sabes...pero aunque lo niegues mi niña, sé que no quieres que se acabe.

Vive el amor y no lo dejes ir.

sábado, 7 de febrero de 2015

Tu compadre, mi querido

"Me fui al oriente y estaba muerto de sed, no creí que el guarapo de caña fuese tan sabroso..."

Que raro es dejar que pase el tiempo y limitarte a un estándar, a un estándar tan impregnado de conformismo y miedo. Te convences de una manera tan grande de que eres quien tiene la razón, que no permites ni siquiera que se asome un impulso por temor a la reactancia de tu subconsciente. 

Mírate al espejo y di que que estás feliz. Vamos, acude al engaño de forma vil y di que puedes vivir el resto de tus días solo con lo que tienes en las manos. A mi no me engañas, engaña a otro si quieres, a mi no.  Todos saben que el ser humano es un ser celoso y envidioso, que nunca está conforme y siempre quiere más. ¿Cuántas oportunidades has perdido por prejuicios y vainas estúpidas que solo entiendes tú mismo?. 

No voy a permitir que te niegues que esa morena te está gustando, si no fuese así no estuvieses atrás de ella. Vamos compadrito, yo no sé desde cuando tu tan dulcito y diciendo buenos días. En serio que a veces me das risa, te pones como un carajito de noveno grado a decir que no fumas, con las manos podridas a cigarro barato. Sé serio  y acéptalo, no más diatriba entre tu y yo.  Tú estás claro que yo soy el que te comprende y escucha amigo mío, el que te ha visto llorar, el que ha soportado tus caprichos y lágrimas...el que sabe que tienes una careta de piedra difícil de abollar. 

No te me pongas sentimental y me digas peros, ahorita no hay peros. Tanto que hemos pasado juntos y hemos superado, tantas que nos han rechazado y al menos par de veces que nos hemos enamorado.

Como cualquier otro dúo nos han tenido, en el clímax de la cúspide y también en la tasca de la escoria. Todo muchacho pasa por eso mi querido, pero ya tu eres un duro en el asunto. El que busca encuentra, y posiblemente encuentres algo bueno o malo, pero si no te arriesgas y no buscas...créeme que la frustración tocará la puerta en cualquier momento. 

Sé que te está encantando, que estás indagando poco a poco, pero vas en pro de algo. Recuerda que aunque no me cuentes,  yo me entero por los vecinos. Si te rebota tú sabes que no hay problema, a ti no es que te caracterice mucho el auto-control; arrecho es que no lo intentes y te quedes con la intriga de siquiera robarle un beso. 

Papi, soy tu mejor amigo, pase lo que pase aquí estaré contigo, no me des la espalda porque no me podrás evitar. Más que cualquier otra persona te conozco y eres uno de los pocos a quién he podido conocer en plenitud. Recuerda que he sentido lo mismo que tú cuando te lastiman, y sin filtro. He tratado de estar firme para ti, para que no te desmotives. Y aunque muchas veces esté disperso, no olvides de que soy tu pilar y tu compañero de fiestas; ese mismo, el que no jugaría un doble papel; ese mismo, el que nunca te va a traicionar. 

martes, 20 de enero de 2015

Perfume de Nina con Ron de coco

"Siempre nos enseñan a mirar el vaso medio lleno...tú debes descubrir como llenarlo hasta el tope"

Bajo por las escaleras y me encuentro con tu espalda descubierta por esa blusa gris. Tu cabello a penas puede cubrir tus mejillas. Tus pies están en un triste debate entre torcidos y temblorosos. Brillan que brillan tus ojos, pero de lágrimas. Estás hedionda a rencor, a dolor, a venganza; tu sonrisa no pisa la honestidad, yo creo que ni siquiera logra pellizcarla. Yo creo saber lo que estás tramando, estoy cien por ciento seguro que lo que vayas a hacer no lo estás pensando detenidamente.

Créeme que no lograrás nada tirando todo a la mierda y haciéndote la víctima. Todos saben que el amor ha sido un bloque de concreto  cayendo en caída libre  directo a tu pecho, que ya estás harta de ser el juguetico del pueblo, pero por Dios tú te lo ganaste...¿es que ahora que estás toda escoñetada esperas darte el puesto que debías darte hace años? ¡No me jodas chica!

Todo lo que pasa es solo tu culpa, yo te lo advertí. Te dije que te estabas metiendo en un peo enorme cuando me pediste que te llevara a casa del cabronsito de Julian. Pero eres tan inocente como terca; tan frágil como un cigarrillo bajo la lluvia. Me duele realmente lo que pasas, me duele, y yo que tanto te amo, y no me miras. Yo que te digo las cosas y tú dices que yo soy el malo, que porque en una vida tuve miles de mujeres en bandeja como las había querido y donde las había querido, dices que no estarías con un tipo como yo. 

Igual es parte de mi pasado, supongo que tuve un intérvalo exhaustivo en el que  me di cuenta que que los hombres somos una mierdota y por eso te han salpicado de limón las heridas por ingenua, pero también por taparte los oídos con saliva de loro y no saber escuchar.

Ahora camino, como sabes me gusta caminar y siempre te encuentro llorando en una esquina, lamentándote y abrazándome porque te volvieron a herir. Pero yo no quiero seguir en eso, no quiero seguir siendo el pendejo que está detrás tuyo advirtiéndote y diciéndote que tengas cuidado como un fiscal de tránsito, porque aunque aún tenga un interés, creo que es muy cínico y obvio el hecho de que solo te consuelo porque te quiero para mi.

¿Pero por qué no quieres estar conmigo? aquella vez  que tuvimos ese encuentro tan extraño, ese que como suricato fuera de su nido, me dio a entender y sentir que eras la mujer que ocasionaba cosas extrañas en mi estómago, eso mismo de lo que la gente siempre habla, y también esa sensacion de adrenalina y excitación  un poco más abajo cuando te vi luego de haberte cargado desnuda y borracha por el pasillo de la casa de tus tíos cuando ellos dormían; esa vez, esa misma, cuando luego de recostarte en tu cama, solo quería quedarme y tatuarte mi nombre en el cuello y en cada centímetro de tu piel, esa piel tuya que tenía un dulce hibrido entre Nina y ron de coco, que me llevaba a delirar y sufrir de alteraciones en el lóbulo frontal y actuar impulsivamente por mi ello. Yo sé que querías, que como sabías que yo te iba a rescatar, bebiste como si el mundo se fuera a acabar esperando ese momento. Pero decidí no hacerlo, yo no te merecía en ese momento... Luego me arrepentí, pero como dicen, la vida es una decisión, la hubiésemos pasado muy bien.

He estado en todas las etapas donde puede estar un hombre que quiere estar con una mujer. Te he aconsejado, te he gritado cuando estás equivocada como nadie lo ha hecho y he soportado tu victimización en cada berrinche. He cambiado. Literalmente hice una incisión sobre una gruesa capa de miseria para rescatar lo mejor de mi y dártelo. Te he observado  hasta cuando has tomado decisiones llenas de escoria, que yo tengo claro que algunas vez yo tomé y te herí, pero no importa en cada una de esas decisiones te apoyé aunque mis gritos estuviesen de por medio. Pero no importa, el hecho de doblegarme tanto y muchas veces pisar el charco para que tu pasaras, solo me hizo dar cuenta de una cosa...que eres tú la que no me merece.

martes, 13 de enero de 2015

Viviendo por tí, mi Ana Luisa

"Aquellas visiones que tenemos, son esas que nos hacen obrar... Aquellas obras que hacemos, son esas que nos hacen ser quienes somos"

Luego de tanta tertulia, al final no pude viajar a Bologna como tenía planeado para este año. Fue una decepción grande para mi, ya que al fin iba  a culminar mi maestría en el amor... Sí... en el amor.

Ya estábamos bordeando la boda de plata; esos treinta años llenos de viajes, de kilómetros, de esas esperadas arrugas en nuestra frente, de tantas travesías en clandestinidad a la inocencia. Esas tres décadas seguidas que no supieron enseñarme a tender la cama como tú y a lograr el punto que me gusta en el filet de solomo en la cocina. 

Pero Ana Luisa, no me digas que fue por tu remuneración anual que no pudimos viajar, o sea, no me des falsos testamentos ni te hagas como la que no quiere la cosa. Tantas veces que hemos viajado con nuestros ahorros, esos ahorros que usamos para emergencias; siempre nuestro estilo ha sido viajar y darnos los gustos que nos gusten, no sé qué pasa, a lo mejor ya estás cansada. 

Estaba preparando todo para irnos por primera vez a Italia. Una conmoción, luego de recorrer toda Latinoamérica, como el Ché, pensé que podríamos innovar y viajar en avión, pero nunca me dijiste que en aquél verano del 83, me propusiste viajar en motocicleta porque le tenías miedo a las alturas... Mmmhh... ¿Cuántas cosas me habrás ocultado Ana Luisa? Eres una mentirosa de patas cortas, esas patitas que pudiste ocultar tantos años; bueno eso ya no importa, igual la travesía en dos ruedas ha sido la musa de nuestras historias blancas y negras.

Recuerdo la semana de Carnaval cuando nos fuimos a las playas de Barranquilla, esa al norte del pueblo donde se veían todas las estrellas juntas como cardúmen de curvinata, esas que quizás hoy en día no se ven por la contaminación, pero que prevalecen en nuestros recuerdos y hacen que podamos revivir esos pequeños fragmentos de gloria, esos días donde anhelábamos que el sol no despertara para seguir nadando desnudos en el muelle que tomamos como nuestro. Era éxtasis, era nuestro sistema hormonal tal así, como el de dos muchachos enamorados escapándose de la vida. 

A través de todo este camino de baldosas donde hemos caminado, los celos han sido nuestros aliados; por eso quizá somos tu y yo tan unidos. Date cuenta, son treinta años juntos, se podría decir ya que somos hermanos... Si exacto, se podría decir porque realmente aún no aguantamos mas de dos días sin hacernos el amor, es una locura que tenemos en común; esa locura que tendremos siempre gracias a estar en fidelidad con nuestra promesa de nunca despedir este espíritu de niñez. 

Llevo horas hablándote y no me quieres decir nada, es como si un rastrillo hubiese pasado por encima de tus palabras ¿Acaso te pegó la nostalgia?...¿o es el simple hecho de ya no querer viajar? Si me preguntas diré que eres maravillosa y que tus años te hacen ver cada vez más hermosa. Quizás tú ves arrugas y una raíz blanca en la mitad de tu pelo, quizás tus piernas no están ya tan fuertes para subir al Cotopaxi, o al menos eso es lo que te dice tu espejo, pero la verdad mi amor es que aún nos queda un mapa gigantesco por recorrer. 

Discúlpame si el que comprara dos boletos a Bologna te hizo canalizar el hecho de que la vida ha sido generosa con nosotros por regalarnos tanto contacto con la naturaleza, tanto vigor, tanta lujuria, tanto espíritu por haber realizado nuestros grandes trayectos solo con una mochila y ganas de marchar, pero créeme que ya llegó el momento de experimentar nuevas cosas y cuidarnos, pues ya no somos unos muchachitos... Yo sé que te entristece, han sido unos maravillosos años, pero tranquila mi Ana Luisa que si estamos juntos, en donde lleguemos, todo mantendrá su misma magia, pues siempre ha sido así. 

Viajemos a Europa este año, o quizás solo a Caracas, a un río donde podamos ir en nuestro carro o en nuestra antigua moto. Viajemos a dónde sea, pero recuerda mi Ana Luisa, donde quiera que estemos ese lazo lleno de vigor nos arropa, como arropó al niño lleno de acné que te besó en la plaza de la facultad de Literatura y te dijo que viviría y mataría por conquistarte, y así lo hizo. Hoy no mata, pero vive con una razón...el permanecer y respirar junto a tí mi Ana Luisa.

domingo, 4 de enero de 2015

La idea que se me olvidó

"Mi mamá era una mujer divertidísima, le encantaba bailar, cocinar y si me compraba un helado y yo no le daba me decía que no me iba a brindar más por coño de madre..."


Estaba medio dopado aún del sedante que me diste para poder olvidarme de ti. Me levanté de la nube súper acolchada donde estaba acostado y decidí hacerme desayuno. Unas arepas con huevo frito  y caraotas ponen los glóbulos rojos a diez mil por la mañana, y si tienes par de años durmiendo, pues más todavía. 

Una cosa rarísima es que no recuerdo que pasó anoche. Trato, trato, trato, pero es como una amnesia particular, una donde alguien metió su mano y decidió borrarme solo un pequeño número de recuerdos. De forma extraña solo pasa por mi mente una mano, como un huracán, con mucha rapidez golpeando mi cara. 

A veces me pregunto si pasaré toda la vida solo, si esta cama King side, que compré con las utilidades del Diciembre del año antepasado, la compartiré con alguien que no sea la señora curiosa que no molesta, la señora que no tiene mi apellido, la señora fiel que no grita: la dulce soledad. La paciente espera seguirá de visita mientras no decida despertar. 

Hace un tiempo leí las cartas que me dejó alguien, la verdad no sé quién las escribió, pero se estaba despidiendo de forma oportuna, ya que reflejaba el fin de la guerra como una oportunidad de comenzar una nueva vida. La carta estaba dirigida a mi dirección anterior, a la casa de mis padres. Luego de pasar un rato confundido, indagué que quizás fue mi vida pasada la que me había escrito, recordándome que la idea que tenía sobre abandonar la guerra y empezar un nuevo ciclo de vida, se me había olvidado. 

He aquí cuando rebobino y me empiezan a llegar como lluvia, recuerdos y vivencias. Realmente tenía una vida contigo, realmente la empecé, realmente me conquistaste y  te conquisté, venciste ese miedo que tenías a escapar de tus padres para irte a vivir conmigo al sitio que bautizamos como el "Jamás y siempre" allá vale, muy cerquita de la felicidad. Realmente nos amábamos. 

Entonces no sé que pasó, ahora que veo mi colchón de nuevo, sí se ven unas cuantas marcas de una silueta que no es la mía. Esa mano que pasó con rapidéz fue realmente una cachetada de la vida que me dolió mucho ahora que me miro y observo el moretón. También recuerdo que reías, esa risa tuya que tanto me gustaba. Pero no recuerdo por qué reías. Dios mío así sería la borrachera que tuve anoche que no recuerdo por qué mi musa se marchó.

Creo que estoy empezando a volverme loco, si no es que ya lo estoy. Han pasado doce años desde que te marchaste y aún pienso que fue ayer. Se me ha hecho tan largo el tiempo que a veces pienso que ya voy por mi séptima vida. Se ha vuelto un sin fin de sueños tu partida; te recuerdo en la cocina, en la habitación, en el carro cuando ibas a comprar las frutas al mercadito y haciendo la contabilidad del mes, en esa que yo sigo siendo muy poco habilidoso. 

No sería capaz de justificar mi bancarrota en el amor. Aunque la idea que se me había olvidado ya empecé a recordarla y decidí perforar mis horizontes encontrando una nueva semilla en el mundo de la convivencia, tu sigues estando palpada en aquél sitio donde estuvimos muchas veces.

Estaba medio dopado aún del sedante que me diste para olvidarme de tí... No tuviste éxito, me he levantado cada día en nuestro "Jamás y siempre" recordando que jamás podré olvidarte y siempre estarás en mi corazón sin importar en qué sitio te encuentres. Esa risa con la que te despediste cuando dormía es mi inspiración a despertar cada día feliz; feliz porque puedo pensarte con humildad y saber que estás sonriendo.